martes, marzo 19, 2013

CANTAR “HOSANNA” CON LA CREACION


Pautas ecoteológicas para una acción pastoral 
en el Domingo de Ramos

D.P. ALIRIO CACERES AGUIRRE
Ingeniero Químico, Magister en Teología
acaceres@javeriana.edu.co
@diaconoOikos

Colaboración especial:
 Luis Gabriel Espíndola (Biblista) y José Raúl Suárez (Agrónomo – Teólogo)


Desde hace 12 años, la Conferencia Episcopal de Colombia ha asumido la campaña “Porque la vida es sagrada, reconcíliate con la naturaleza” que inició la Fundación PROAVES y que hoy en día, vincula a las autoridades ambientales y policiales, iglesias, universidades y otras organizaciones de la sociedad civil, para unir esfuerzos en función de proteger especies de flora y fauna que son utilizadas con fines religiosos.



En el origen de la campaña está la preocupación por la palma de cera del Quindío, usada tradicionalmente para hacer los ramos de las procesiones de inicio de la Semana Santa. Vale recordar que esta palma, considerada el árbol nacional, es el hábitat del loro orejiamarillo, que también se encuentra en peligro de extinción.

Ante los estrictos controles al uso de la palma de cera, recientemente se ha detectado la explotación de la llamada palma de vino, que abunda en municipios cercanos a los límites de los departamentos de Cundinamarca y Tolima, y se comercializa ilegalmente en la Región Capital.



Las entidades que convocan a la campaña, proponen como alternativas el uso de plantas vivas cultivadas en invernaderos (por ejemplo, la palma areca); la palma robelina que se usa en arreglos florales; ramos tejidos artesanalmente con amero de mazorca o juncos (provenientes de la Laguna de Fúquene); pañuelos y banderas con símbolos de paz y amor a la patria.





Además, alianzas como la Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá D.C., integrada por el equipo de investigación ECOTEOLOGIA  (@ecoteologia) de la Pontificia Universidad Javeriana, la Secretaría Distrital del Ambiente (@ambientebogota)  y varias organizaciones cristianas, han desarrollado una reflexión teológica orientada al cuidado de la Creación y la responsabilidad ambiental de la Iglesia.


http://www.youtube.com/watch?v=oU3ssAjr_xk
Video: Aprende a armar tu ramo para el domingo de ramos con cáscaras de amero



Se trata de sustituir la materia prima de los ramos, sin perder la identidad de fe católica, sino más bien potenciando el significado de la celebración de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, y sus implicaciones en orden a transformar las relaciones entre los seres humanos y de éstos con la naturaleza según el querer de Dios.

El protagonista es Jesucristo, no los ramos

En esta perspectiva, el Domingo de Ramos tiene un fuerte acento mesiánico y una profunda invitación a la humildad que se centra en el misterio redentor de la cruz y la oferta de reconciliación que abarca toda la Creación.

“El Domingo de Ramos en la Pasión del Señor”, tiene un hondo significado para la Iglesia Católica. Es el sexto y último domingo de Cuaresma, pero tradicionalmente se le considera el inicio de la Semana Santa, cuyo núcleo principal es la celebración del Triduo Pascual. Por eso en este día, se entremezcla el júbilo de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén con la dolorosa memoria del relato de su Pasión.

La historia muestra que en la ciudad de Jerusalén se comenzaron a hacer representaciones reales de episodios de la vida de Jesús, entre ellas, la entrada mesiánica y la aclamación del pueblo con palmas y gritos. A su vez, en Roma, se hacía énfasis en el camino de la Cruz como vía de resurrección. Algo de ambas costumbres, se mantiene en la actual modalidad de celebración del Domingo de Ramos.

Pero más allá de esos detalles, lo fundamental de la liturgia es reconocer a Jesús como el Mesías, el Cristo, el Divino Salvador, en su vida, pasión, muerte y resurrección. Por eso, el signo profético de entrar a la ciudad montado en un burrito revela su proyecto de justicia, servicio y amor para toda la humanidad. Jesús entra como Rey a Jerusalén pero su estilo de reinado es desde la humildad y la entrega generosa a los demás. Es desde la cruz donde se refrenda la inmensidad del amor de Dios. Un Dios que capaz de sacar vida de la muerte, que transforma lo negativo en positivo, que construye a partir de la piedra que los arquitectos desecharon.

De ahí que al vitorear a Jesús en su entrada a Jerusalén montado en un burrito, el cántico de “hosanna” que significa “Sálvanos, ahora o danos la Salvación” es una alabanza y una súplica que sale de los labios de sus seguidores pero tiene la connotación actual de salvar la naturaleza creada por Dios y más aún, salvarnos en comunión con la Creación y el Dios Creador.

El burrito simboliza al antiguo Israel, el pueblo de la Antigua Alianza. El asno aún no montado por nadie representa la mansedumbre y dignidad del rey de la Nueva Alianza, según lo había escrito siglos atrás el profeta Zacarías (cfr. Zac 9,9)

Lo que pasa es que culturalmente se ha centrado más la atención sobre los “ramos” que en Cristo mismo, a veces convirtiéndolos en objetos mágicos y adoptando una actitud casi fetichista. No hay que olvidar que quien salva es Dios, que nuestro Dios uno y trino, es el Creador y por su infinito amor se ha revelado plenamente en Jesús, el Redentor. Nuestra alabanza se expresa de múltiples maneras y una de ella es la de continuar la tradición de los Evangelios narran: batir palmas, tender mantos para reconocer que el humilde Jesús, entrando en un burrito a Jerusalén, es el Rey de Reyes, es el Ungido, el único a quien debemos confiar nuestras cuitas y sueños, el Maestro a quien debemos seguir como discípulos misioneros, el que nos ofrece Vida en abundancia y nos enseña amar tal como El nos ha amado.

Cambia la materia prima y se enriquece el sentido cristiano

Pero ¿necesariamente esta entusiasta actitud de fe debe hacerse con los ramos fabricados con palma de cera, palma de vino u otro tipo de palma silvestre? Tal vez no. En primer lugar, porque la ecología y otras ciencias ambientales nos han alertado sobre los impactos que causa en los ecosistemas el hecho de utilizar masivamente estos materiales para elaborar los ramos. La legislación ambiental considera el uso de estas especies como un delito No excarcelable que da prisión entre 4 y 8 años (Se han preguntado ¿Por qué tan grave se considera este mal acto cívico?) 

Es que el mundo va cambiando. Ya no es el de antes. Cuando nuestros abuelos celebraban con ramos de palma de cera el inicio de la Semana Santa, éramos menos habitantes, había más palmas y no teníamos a mano, tantos datos científicos sobre la “huella ecológica” que estamos dejando con nuestro comportamiento, muchas veces consumista y depredador motivado por un aberrante afán de lucro que pone en riesgo la vida de muchas personas.

Además, si se revisa históricamente, de qué manera se ha celebrado el “Domingo de Ramos” notaremos que también la Iglesia se ha adaptado a los “signos de los tiempos”. Igualmente en cada continente, en cada país o en cada región se utilizan materiales propios, sin que sea una condición que la celebración de la fe esté asociada a un tipo de materia prima.

Aún más, al ir a la fuente de los relatos del Evangelio, las indagaciones bíblicas corroboran que el sentido de los ramos sólo se entiende desde una mirada pascual.

Los evangelios sinópticos narran que Jesús entró a Jerusalén y las personas lo alababan gritando “!Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Una frase tomada del Salmo 118, 26 y referida a un cántico procesional de acción de gracias. En ese mismo salmo, el versículo 27 invita a ir en procesión con “ramos en mano” como gesto triunfal y de confianza en Dios.


  • La comunidad de Marcos describe que muchos usaron “mantos” y “follaje cortado de los campos” (Mc 11, 8) para alabar al Mesías.
  • El Evangelio de Mateo, también habla de “mantos” y “ramas de los árboles” (Mt 21, 8) que  la gente tendía sobre el camino
  • Para Lucas, sólo se utilizaron mantos (o capas) y omite el uso de las ramas (cfr. Lc 19, 36). Si siguiéramos el Evangelio de Lucas, ¡no existiría Domingo de “Ramos”!
  • El Evangelio de Juan, narra que el gentío utilizó “ramas de palmera” (Jn 12,13) posiblemente replicando la procesión victoriosa que el Primer Libro de los Macabeos relata y en la que se utiliza “ramos de palma” (1 M 13,51) junto a instrumentos musicales y cantos de la época. Tal palmera, al parecer es una palma datilera, propia de la región de Palestina, que, por su forma, recordaba el ave fénix y por tanto, era símbolo de victoria, de un renacimiento triunfal.


Además, una revisión de imágenes sobre el tipo de elementos utilizados en las procesiones del Domingo de Ramos en Jerusalén o en el Vaticano, o varios lugares de Colombia u otros países del mundo, indica que la intención principal es aclamar al Mesías, haciendo uso de los recursos de la región y expresando artísticamente con lo mejor de la cultura nativa, esa confianza en el Salvador. De hecho, los estudios sociológicos que se han hecho en el altiplano cundiboyacense, señalan que el ramo es considerado un objeto sagrado, que se usa para proteger los cultivos y las casas, bendecir a las personas enfermas y espantar las malas energías.

En la medida que el cristianismo se fue arraigando en nuestro país, los artesanos ingeniaron maneras de tejer las hojas de palma y surgieron los ramos que tanta belleza le dan a la celebración litúrgica. El profundo sentido del Domingo de Ramos no entra en cuestión, lo que se plantea es una manera alternativa de alabar a Dios sin destruir su Creación.

Antes, éramos menos seres humanos y había más oferta de la naturaleza, lo que permitía no agotar la biodiversidad o al menos, dar tiempo a que se restaurar. Hoy la explosión demográfica y la reducción de especies, nos plantea un serio dilema que se torna mucho más complejo cuando comprendemos que cada especie tiene una interconexión en el ecosistema y que maneja sus ritmos y tiempos. Y si esto se analiza desde la perspectiva global del cambio climático adquiere una escala trascendente.

Además, hay especies que pueden cultivarse en corto plazo en viveros pero no es el caso de las palmas de cera y de vino pues son muy exigentes en su desarrollo y tardan años en alcanzar su madurez. Para muchas personas esto no es negocio. Además, lo más grave es que la forma en que se tala coincide con los períodos de florecimiento y afecta los sistemas de reproducción de las palmas lo que agrava el problema. Para sacar algunas palmas, matamos toda la planta. Sin ellas, se afecta el ecosistema. Si se estropea el ecosistema, nos hacemos más vulnerables, se acaba la vida, agotamos lo que por amor fue creado y tal vez en ese momento, volvamos los ojos a Dios para culparlo de los desastres que con nuestra negligencia hemos causado.

No es sólo flor de un día, es una actitud permanente de la vida

Por eso, la consideración de utilizar materiales más amigables con el ambiente para la elaboración de los ramos, tiene una seria base científica y un trasfondo ecoteológico profundo. Se trata de alabar a Dios, cuidando su Creación y evitando la contradicción de dedicar un día a aclamar al Señor mientras se condena la naturaleza y por ende a los seres humanos, a padecer durante el resto del año.

Esta misma reflexión se ha hecho extensiva a las implicaciones ecológicas de la práctica de la abstinencia, entendida como el evitar comer carnes rojas para consumir otro tipo de alimentos, como los huevos de iguana y carne de tortuga icotea, lo que ha llevado a un cruel exterminio de estas especies y una evidente incoherencia entre el cuidado de la vida que predica el cristianismo y el tipo de comportamientos y valores que se vivencian cotidianamente.



La campaña de Semana Santa también incluye la protección del Aguila Cuaresmera que, justo por esta época del año, migra desde el norte del continente y pasa sobre los valles del centro del país, corriendo el riesgo de ser cazada por deporte o por cábala para utilizar sus patas como amuleto.

Ahora que celebramos el inicio del pontificado del Papa Francisco y se evoca el sentido de humildad que implica la misión para tejer paz con conciencia ecológica y capacidad de diálogo intercultural e interreligioso, vale la pena valorar el profundo legado de los papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI en los más recientes 50 años cuando la crisis ambiental se ha agudizado. 

Por ejemplo, el Papa Benedicto escribió: “”La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo” (Mensaje para la Jornada Mundial por la Paz 2010 “Si quieres la Paz, cuida la Creación” en la que conmemora el Mensaje que en 1990, Juan Pablo II tituló “Paz con Dios Creador, Paz con toda la Creación”). 


Recientemente el Papa explicó que su nombre refiere a San Francisco de Asís, “el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y cuida toda la Creación” y lo enmarcó en un proyecto de “iglesia pobre y para los pobres”. En su primera misa como Obispo de Roma, recordó que nuestra vocación como seres humanos " Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sean custodios de los dones de Dios".


En síntesis, la comprensión de la vida como don sagrado, necesariamente conduce a la búsqueda de la reconciliación. Sin lugar a dudas, el ejercicio de resignificar la Cuaresma y la Semana Santa desde la perspectiva del cuidado de la Creación, puede ser un primer paso para una auténtica catequesis ecológica y el afianzamiento del aporte cristiano a la cultura de la sustentabilidad, la justicia, la paz desde la comunión con Dios y todo lo que ha creado con su infinito amor. En el contexto de un país que suplica que la paz sea posible, este hecho tiene singular valor.



NOTA: Extractos de este texto han sido publicados en el periódico "EL CATOLICISMO" y la Revista "VIDA NUEVA COLOMBIA" en marzo de 2013.


lunes, noviembre 12, 2012

MENSAJE DE JOSE MARIA VIGIL


Oiko-teología
Participar en la gran transformación

JOSE MARIA VIGIL con integrantes del Equipo ECOTEOLOGIA (Unisinos,  Brasil)

El nuevo relato sobre la Realidad que la cosmología moderna nos presenta, es lo que más profundamente está transformando la conciencia de la Humanidad. El conjunto de las ciencias de la naturaleza lleva varios siglos desplegándose de forma sorprendente ante nuestra asombrada mirada. Estamos ante una explosión del conocimiento científico sobre el Universo, sobre la Realidad misma.

Este conocimiento nos está revelando una imagen nueva del Universo, una imagen nueva de la Materia, de la Naturaleza, de la Vida, del Ser Humano, y —como resultado— un nuevo sentido de todas las cosas, y un nuevo sentido del Todo, de la Realidad. Qué es esto, qué somos, qué sentido tiene el cosmos, qué sentido tenemos nosotros mismos... son las grandes eternas preguntas que nuestra generación vuelve a plantearse de un modo nuevo a como se la plantearon todas las generaciones anteriores. Y la razón de esta novedad es que ninguna generación como la nuestra dispuso de tanto conocimiento científico sobre la Realidad en que vivimos, de la que somos parte, la Realidad que nosotros mismos somos, no dualmente.

Para las personas religiosas, esta explosión del conocimiento científico de los últimos cuatro últimos siglos tiene un valor «revelatorio». La Revelación no se da sólo —como habíamos pensado chauvinísticamente— en el «segundo libro», en la «Escritura» que las religiones del libro veneran, sino sobre todo en el «primer libro», aquel «libro» que escribió Dios antes de que los humanos diéramos forma a las Escrituras Santas de las distintas religiones. Ya Platón había dicho que la Creación era una carta que los dioses habían escrito a la Humanidad... San Agustín, más tarde, dijo que Dios escribió dos libros, no uno solo, y que el primero de los dos libros es la Realidad misma, la Creación, la Vida. Las Escrituras —hemos sabido después nosotros— las escribieron las religiones más tarde, precisamente para comentar el primer libro, y concretar así cómo habérselas con la Realidad.

Libro, lo que se dice libro, sólo lo es el primero, el gran libro de la Realidad, un libro enteramente original y —digámoslo así— escrito sólo por Dios. El segundo no sería en verdad un libro, sino un comentario al primero. Sólo que no fue escrito ya por Dios, sino por nosotros los humanos, cuando el primer libro casi no se había abierto, cuando apenas lográbamos pasar unas pocas páginas más allá de la portada, cuando no sabíamos prácticamente nada de la realidad de este cosmos, cuando no alcanzábamos a entender —intus légere, intelligere, leer por dentro— en ella nada de lo que hoy nos maravilla, nos asombra y casi nos deslumbra. Es por eso que nuestro «comentario» al primer libro, nuestras Escrituras, divino-humanas, están sujetas a la cultura —¡y a la ignorancia!— del tiempo en que fueron escritas, totalmente diferente al de hoy.

La teología clásica se ha esforzado por permanecer leyendo fielmente siempre dentro de las Escrituras. La eco-teología se caracteriza por su afán de leer, además, y como punto de partida, el primer libro, y junto a él, el comentario inspirado de nuestros antepasados en la fe, pero confrontándolo ahora con todo lo que sus autores no sabían y que nosotros sí sabemos, lo que nos suscita nuevos comentarios, bien diferentes, y bien nuestros... Es por eso por lo que a la eco-teología se le hace evidente la necesidad de reajustar, releer y recrear tantas visiones y concepciones religiosas que los humanos hemos elaborado cuando casi no podíamos ni siquiera abrir las primeras páginas del libro de la Realidad, que hoy nos abruma y deja atónitos y sobrecogidos por las revelaciones inéditas e inabarcables que diariamente nos hace... en lo macroscópico y en lo microscópico, en lo infinitamente grande, en lo infinitamente pequeño, y en lo infinitamente complejo...
Tomada de http://www.anigamiart.com/?page_id=27
 La eco-teología tiene la posibilidad y el deber de colaborar a esta gran transformación actual, la transformación de la conciencia de la humanidad, tal vez la mayor transformación registrada en toda nuestra trabajada historia evolutiva. El nuevo relato cosmológico nos está diciendo que vivimos en un mundo diferente del que pensábamos, diferente desde luego del que conocieron los autores del comentario al primer libro, nos dice que nosotros somos otra cosa de lo que pensábamos, y que nuestro sentido en la realidad y en la historia es también otro. 

Es una revolución cognoscitiva, una metanoia, el nacimiento a una nueva etapa evolutiva, el final de la edad de piedra de la consciencia religiosa planetaria.
  • Hacer eco-teología es leer y escuchar, y hacer escuchar el libro primero en el que la Divinidad de la Realidad se expresa, colaborar a situar a la Humanidad de pie sobre las bases más sólidas de su saber: no ya sobre mitologías, ni sobre filosofías o elaboraciones propias, sino sobre la Realidad real, el más incontestable de los fundamentos, tal como lo conocemos hoy.
  • Hacer eco-teología es ayudar a las religiones a adecuar su patrimonio simbólico, con la Realidad, ayudarles a prestar este servicio de actualización en favor de la Humanidad de hoy y del mañana. Nuestros antepasados hicieron su comentario al libro primero, pero a nosotros no se nos prohibe hacer el nuestro, a nuestra nueva medida. No estamos condenados a mirar al pasado, ni a repetir la historia; podemos, debemos dar nuestra palabra, expresar nuestro propio comentario al libro de la Realidad, desde el nuevo relato cosmológico —la nueva captación científica de la Realidad— que hoy tenemos.
  • Hacer eco-teología significa reconciliar a la humanidad con la Realidad -ante la que antes estaba de espaldas, por ignorancia, y por dualismos heredados culturalmente-, significa ayudar a la Humanidad a volver de su exilio, a volver a su hogar ancestral, del que nunca debiera haberse apartado.
  • Hacer eco-teología es pues una forma de ser catalizadores de la historia, de participar co-creativamente en la evolución biocósmica, de ayudar a asumir una nueva frontera evolutiva de apertura a la Realidad.
  • Hacer eco-teología es una forma privilegiada de salvar nuestro oikos, por lo que debiera ser respetada y apoyada con todas nuestras fuerzas.


Felicitaciones, Equipo de Eco-Teología, por esos 10 fructuosos años.

Que sean muchos más.




José María Vigil
Panamá, 12 de noviembre de 2012

ENLACES SUGERIDOS:
http://latinoamericana.org/
http://www.eatwot.org/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1
http://www.servicioskoinonia.org/


SOBRE EL AUTOR:
José María, es un sacerdote claretiano, nacido en España, naturalizado nicarguense y con residencia actual en Panamá.. Es conocido por su actividad cibernética, como moderador del sitio www.servicioskoinonia.org, coordinador de la Agenda Latinoamericana Mundial, sus servicios a la Asociación de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo,  los aportes a la espiritualidad de la liberación, la  teología del pluralismo religioso y la ecoteología (http://www.servicioskoinonia.org/relat/411.htm)

jueves, octubre 04, 2012

MENSAJE DE GUILLERMO KERBER

Un saludo fraterno y feliz 10° aniversario!

Les escribo desde la Academia Ortodoxa en Creta, Grecia, donde estamos celebrando una conferencia sobre Alternativas sostenibles para la reducción de la pobreza y la justicia ecológica  La Academia ofrece un lugar muy apropiado, un entorno en donde fácilmente podemos reconocer la belleza de la creación de Dios en medio de una crisis económico-financiera que está teniendo consecuencias terribles en la población, en especial en los más pobres así como en el ambiente.

En los últimos diez años la eco-teología ha mostrado la complejidad de los temas que analiza. Cuestiones dogmáticas como Dios Creador (De Deo uno et trino), la antropología teológica, soteriología y la lista recorrería todos los tratados dogmáticos. Pero además cuestiones de teología bíblica, ética, epistemología, etc.

La producción bibliográfica ha sido impresionante, no sólo obras y colecciones sino páginas web, blogs, grupos de trabajo virtuales, etc.

Desde una perspectiva latinoamericana, ha estado claro por veinte años que el grito de la tierra es un eco del grito de los pobres, o viceversa. En suma que no podemos dejar de escuchar este grito y responder  
al sufrimiento de la creación entera.

Uno de los desafíos que hoy enfrentamos, me parece, es vincular lo que ustedes están haciendo en Bogotá con lo que otros están haciendo en otros lugares de América Latina, pero también en Africa, Asia, Oceanía, Europa, América del Norte. El mes pasado pude estar en la Universidad de Western Cape, en Africa del Sur en un encuentro donde se presentó el volumen 2 de la obra "Creation and Salvation" con colaboradores de todas las regiones, coordinado por Ernst Conradie de la Universidad antes mencionada. Claro que la barrera del idioma es importante, mucha de la producción en castellano es ignorada por lectores no sólo de Europa y Estados Unidos, sino también de Africa y Asia. 

Otro aspecto que me parece relevante es la elaboración de una eco-teología interreligiosa. En nuestro continente, las diferentes cosmovisiones indígenas y afroamericanas ofrecen elementos preciosos para la construcción teológica. Lo mismo sucede en otras regiones, donde también se han dado elaboraciones eco-teológicas provenientes de tradiciones como el budismo, el hinduismo o el islam.

En suma, diez años es una buena oportunidad para mirar hacia atrás a lo que se ha hecho y mirar hacia adelante para responder a los desafíos que el mundo nos presenta. 

Un fuerte abrazo y feliz cumpleaños

Guillermo Kerber
Cuidado de la creación y Justicia Climática
Consejo Mundial de Iglesias  



El teólogo uruguyo Guillermo Kerber (Consejo Mundial de Iglesias) y Martha Inés Romero (Paz Christi Internacional) en la Carpa "Religiones por Derechos" en la Cumbre de los Pueblos (RÍO + 20 en junio de 2012)

MENSAJE DE VICTORINO PEREZ PRIETO



LA ECOTEOLOGÍA EN EL QUEHACER TEOLÓGICO DEL SIGLO XXI.
En el décimo aniversario del Equipo de investigación ECOTEOLOGIA de la Facultad de Teología. Pontificia Universidad Javeriana  de Bogotá

Dr. Victorino Pérez Prieto 




“Hay una red infinita de hilos por todo el universo... En cada entrecruzarse de los hilos hay una persona y en cada persona hay una cuenta de cristal.
Y cada cuenta de cristal refleja no sólo la luz de cada uno de los otros cristales en la red, sino también todos los otros reflejos que se dan a través del universo entero”.
(La Red de Indra, Rig Veda)

“La creación vive en la esperanza de ser también ella liberada de la servidumbre de la corrupción y participar así en la gloriosa libertad de los hijos de Dios”. (Rom  8,20-22)

“Deus meus et omnia”. (Francisco de Asís)

“Quiero dejar que exhale aquí mi amor por la materia y por la vida, y armonizarlo, si fuera posible, con la adoración única de la sola absoluta y definitiva Divinidad...”
(P. Teilhard de Chardin, Escritos del tiempo de guerra)

Hay una conocida frase atribuida a Karl Rahner, pero que en realidad la pronunció por primera vez mi gran maestro Raimon Panikkar: “El cristiano [y la cristiana] del siglo XXI deberá ser un místico o no será cristiano [cristiana]”. La frase me parece magnífica –con la conveniente corrección del lenguaje inclusivo-, y es necesario repetirla una y otra vez: las leyes, las normas, los ritos y las mismas prácticas no liberan, aunque puedan ser una ayuda en el camino de nuestra vida; lo que libera es el Espíritu, la vida vivida intensamente, la experiencia plena de la vida en comunión, como hizo y dijo el gran maestro Jesús de Nazaret, el Cristo Liberador.
            Pero, del mismo modo, me gusta repetir desde hace años que el cristiano y la cristiana del siglo XXI o es también un/a ecologista y un/a ecopacifista, o busca una ecoespiritualidad, o no podrá ser tampoco un buen cristiano/a, un discípulo/a de Jesús de Nazaret. O busca el equilibrio pacífico con sus hermanos y hermanas de raza, pero también la armonía con la naturaleza, con el hermano  lobo y la hermana avestruz, el hermano colibrí y la hermana alondra, con el hermano árbol y la hermana piedra, con la hermana agua, con el hermano viento y con todo el cosmos. O busca la justicia, la paz y la integridad con toda la creación, creando el mismo relaciones justas con la Tierra y el Cosmos; porque “somos parte de la tierra y ella es parte nuestra”, como decía el jefe Seattle. Más aún, o busca denodadamente la sabiduría-espiritualidad de la tierra (ecosofía), con sensibilidad holística, reconociendo la interdependencia de todo con todo… sabiendo que “lo que cuenta es la realidad entera, la materia tanto como el espíritu” -como dice Raimon Panikkar-, o no tendrá futuro; porque la vida y el cosmos todo vive y muere con nosotros: somos la conciencia del universo, pero sin él no somos.
Jesús de Nazaret, el retrato de Dios, es un “ecologista” que no sólo manifiesta un profundo conocimiento y amor por la naturaleza (Mc 13,28; Mt 6,26-30…), sino que se experimenta él mismo en una unidad no-dual con Dios y con los seres humanos/el mundo (Jn 17, 21-23; Lc 17, 21). Por eso, invita a sus seguidores no sólo a admirarla, respetarla y amarla, sino a integrarse en ella y disfrutar en ella. Jesucristo es el mejor rostro de la compasión por los hermanos y por toda la creación; y, como decía Thomas Merton: “La idea de la compasión está basada en una intensa conciencia de interdependencia de todos los seres, todo es parte de todo”. Un corazón compasivo es “el ardor del corazón por toda la creación: hombres, pájaros, animales, demonios y todo el mundo”, decía hace siglos Isaac de Nínive.
Por eso, en el quehacer teológico del siglo XXI, la ecoteología deberá ocupar un lugar primordial. Más aún, no puede ser simplemente un elemento más de la teología, sino un elemento vertebrador de toda ella, como dimensión constitutiva de la fe y la vida; una perspectiva que acabe con siglos de visión eurocéntrica y antropocéntrica, despectiva de “los otros” y de la vida no humana, para alumbrar una nueva imagen de Dios.
Se tratará de pasar del Dios dominador al Dios Relación trinitaria-Comunión solidaria, Compañero, Padre-Madre, Amante y Amigo; pero también pasar a un Dios del que el mundo es su Sacramento: el mundo como Cuerpo de Dios y Dios como Espíritu del Mundo. Un Dios ligado indisolublemente a su Creación; no algo extraño frente a él, sino expresión del Ser. Para poder ver “el tejido sin costuras” que forma la Realidad entera, que dice Raimon Panikkar.
Como escribió Ian Bradley “la fe cristiana es intrínsecamente verde; la buena nueva del Evangelio es promesa de liberación y plenitud para toda la creación”; pero “necesitamos borrar siglos de pensamiento antropocéntrico que colocaron al hombre, y no a Dios en el centro del universo”. Esa es la gran tarea del quehacer teológico del siglo XXI: una ecoteología ecosófica.
Esto supone un proceso semejante al que nos propone a los cristianos el sacramento de la reconciliación:
En primer lugar un labor deconstructivo (examen de conciencia): descubrir el origen de la “crisis ecológica”, en la que tenemos culpa cristianos y no cristianos, y borrar una concepción antropológica y teológica antropocéntrica, dominadora y depredadora de la naturaleza que tanto daño ha hecho a la naturaleza y a nosotros mismos. Para ello es imprescindible un diálogo interreligioso  e intercultural.
En segundo lugar, la reconciliación con la naturaleza y el cosmos todo (dolor de los pecados y propósito de la enmienda): ponernos ante el Dios de perdón que siempre espera la vuelta a casa (oikos) de sus hijos/as, vuelta al equilibrio en el amor.
Y en tercer lugar un quehacer constructivo (cumplir, rehacer nuestra vida): elaborar una nueva teología, una eco-teología que descubra y manifieste un Dios en íntima conexión con el ser humano -hombre y mujer- y con el cosmos. Conexión no-dual; que no caiga ni en un dualismo destructor, ni en un monismo que niega la realidad tal como es: la identidad y la diversidad coexisten y ambas son reales; buscar la síntesis armoniosa. Una conexión que nos ayude a ser uno, vivir unificado, andar los caminos que van desde el corazón no-dual que permite ser todo en todos.
Se trata, en fin, de elaborar una ecoteología ecosófica que sepa manifestar que decir “Dios es amor”, como nos enseñó Jesús el Cristo-Palabra definitiva del Padre, es manifestar que Dios es comunión, relación trinitaria ad intra (Padre/Madre-Hijo- Espíritu) y ad extra (Dios-Ser humano-Cosmos). Una ecoteología ecosófica que sepa manifestar que el ser humano y toda la creación están llamados a la cristificación, a la plenitud de la vida en el Amor; indisolublemente unidos en el camino del Amor.
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 ¿QUIÉN ES VICTORINO PEREZ PRIETO? Averígualo aquí http://www.galegos.info/victorino-p%C3%A9rez-prieto


Victorino Pérez- Prieto en companía de José Luis Meza Rueda (profesor de la Universidad Javeriana cuya tesis doctoral se basó en la Antropología Teológica de Raimon Pannikar)




!ESTAMOS DE FIESTA!



Equipo de investigación "ECOTEOLOGIA"
2002 -2012:  
Un itinerario de 10 años al servicio de la Creación
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres (Salmo 125, 3)



Tierno hermano FRANCISCO...!pide al Padre por nosotros!



GRACIAS A QUIENES EN ALGÚN MOMENTO DE NUESTRA HISTORIA NOS APOYADO Y NOS HAN PERMITIDO LLEGAR HASTA AQUI...

Santiago Roldán, durante varios años integrante de nuestro Equipo, experto en Bioética y actualmente profesor de la Universidad del Bosque.

Alejo Londoño S.J.,  y  a CREACION (Equipo de Lectura ecoambiental de la Biblia), nuestros ancestros directos (Alvaro, Wilson, Marthica, Brenda Natalia, Esperanza, Alirio, Carlos Hernando, César Baratto, Brendan Mc Manus, entre otros)

Joe Aguilar S.J., Alfredo Ferro S.J, Carlos Novoa S.J., José Roberto Arango S.J., Silvio Cajiao S.J., Eduardo Díaz, Ana María Navarro, José Alfredo Noratto, Felipe Cárdenas, Francisco Gonzalez, Benjamín Herazo, Victor Martínez, Carlos Alberto Villamizar, José María Ortiz, directivos y docentes en las Facultades de Teologia y Estudios Ambientales y Rurales.

Roberto Vela Mantilla, quien en nuestros orígenes era Decano del Medio Universitario de Estudios Ambientales y Rurales y ahora es integrante de nuestro Equipo,

  Marlybell Ochoa, Camilo Contreras, Adriana Sinning, Melissa Arboleda, en esa época estudiantes de Ecología, hoy en día, insignes profesionales

Fray Jorge Mario Naranjo OCD, Hno. Nelson Otaya S.J., Edgar Orozco SDS, Oscar Hiram Rodríguez,  Luz Albeniz Marín,  Joseph Diakese Ndefi, Ligorio Dussán, Wilmar Rolando Olaya, estudiantes de posgrado y pregrado en Teología.

Erika Franco, María Jesús  Sánchez Vallinoto, Gloria Castillo, colaboradoras externas pero con un compromiso y entusiasmo a toda prueba.

Santiago Arango, desde el Sector Pastoral y su interés en la Bioética, un animador permanente de nuestras reflexiones.

Carolina Díaz Franky, quien creyó que podíamos aportar algo a Bogotá desde las alianzas con la Secretaría Distrital del Ambiente. William Díaz y Bibiana Duarte,  perseverantes en las campañas ecoteológicas del Domingo de Ramos, la Cruz de Mayo y la Navidad.

Las conserjes Isabelita, Nancy, Marthica.....

Las secretarias Gloria Torres, Sandra Murillo, Maritza Saénz, Rosalba Alvarez, Mercedes Ramírez..

A quienes han participado de los encuentros de la Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá..

ALGUNOS MENSAJES:

Querido Ali y Equipo...
Muchas gracias por este correo que me ha emocionado enormemente porque me brinda la oportunidad de hacer memoria...tan necesaria en nuestros días.

Efectivamente es una década...mucho y poco tiempo a la vez...También yo celebro por estas fechas la década más uno...los años de vivir en esta linda y acogedora  ciudad....por lo que puedo afirmar que Ecoteología fue creado para mi..jejejeje un faro en el camino de mi 
vida bogotana.
Sólo tengo AGRADECIMIENTO Y AMOR por Ecoteología...más que una palabra...un equipo...Ecoteología fue mi familia extendida por meses y años enteros...ir a las reuniones semanales ... los seminarios...los protocolos...compartires...búsquedas..
.Ecoteología fue en muchos momentos mi oasis de esperanza...y en cierta medida lo sigue siendo.... El lugar de encuentro y de la búsqueda...el espacio de acogida y acogimiento...la oportunidad de Dios...
Ecoteología significará para mi siempre un comienzo!
Los y las quiero mucho, muaaaa 
Felicidades,

ERIKA FRANCO

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Mi paso por Ecoteología:

Para mi fue una experiencia muy enriquecedora desde lo académico como también desde lo personal. Pude ser consultora del proyecto piloto de gestión integral de residuos, y desde allí me quedé en el grupo porque fuí testigo de lo que es proponer temas, estudiarlos y llevarlos a la realidad a través de acciones con fundamento ecoteológico bajo enfoques interdisciplinarios. Es realmente un grupo en el que se crece, no tiene nada que reste, todo aporta!. Además, sus integrantes tienen una energía única, gente abierta, amable, con un alto grado de espiritualidad y muy preparada desde el punto de vista académico. Los quiero mucho, los reconozco por seguir adelante, los recuerdo y desde mi segunda maternidad los felicito de todo corazón!
Cordialmente,
Marlybell Ochoa Miranda
Ecóloga, P.U.J.
Especialista en Derecho Ambiental, U.R.
Cel: 301 411 79 10
Bogotá, D.C.- Colombia.
 

NOTA: MARLY diseñó el logo de ECOTEOLOGIA y la mascota OIKIA, emblema del Sistema de Gestión Ambiental de la Facultad de Teología.
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Con un saludo quisiera felicitarlos por los 10 años de la MESA y del equipo que fielmente han permanecido en esa búsqueda a veces incomprendida o solitaria. Me alegro de las conmemoraciones.

Un fuerte abrazo y FELICITACIONES.
Alfredo F sj.

NOTA: Alfredo Ferro S.J. fué director del IMCA (Instituto Mayor Campesino En Buga) y actualmente coordina desde Brasil, el Apostolado Social de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe.



martes, octubre 02, 2012

TESTIMONIO DE JOHN JORGE CASTIBLANCO

SIETE DE DIEZ: UN CAMINO QUE CONTINÚA...
JOHN J. CASTIBLANCO P.
Miembro EIE

Cuando formé parte del Equipo de Investigación de Ecoteología (EIE) era el año 2005, hace ya siete años,  se estaba ejecutando en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá el SGA 94 (Sistema de Gestión Ambiental en el Edificio Pedro Arrupe S.J., bajo la orientación de los Ecoteólogos de esta Facultad), me interesé por lo ECO-TEOLOGICO de ese proyecto. En el primer momento el componente ECO era importante por razones de carácter académico dado por el encuentro con un campo del saber con el que la Teología aprendida debía empezar a dialogar y reestructurarse. En ese momento como profesor del Departamento de Teología tenía a mi cargo clases de formación teológica con estudiantes de las carreras de la Facultad de Ciencias Básicas de la Pontificia Universidad Javeriana (Biología, Microbiología, Informática Matemática, Bacteriología, Nutrición y dietética) y la relación de Teología con el mundo de la vida se hacía inminente, a fin de disponerme para el diálogo que aún hoy continúa y con mayor riqueza dados los intercambios y aportes de los miembros que han pasado por el trasegar del EIE y de los maestros que hemos conocido: recuerdo con una profunda gratitud al filósofo colombiano Augusto Ángel Maya (QEPD), de quien comprendí que la irreverencia no le fue obstáculo para pensar distinto el mundo de la vida y de remembrar las enseñanzas del saber humano.

 ¿La concepción de vida en Teología (ζωη αἰώνιος) qué tiene que decir en ese mundo de las ciencias exactas? ¿Cómo puede aportar al mundo de la vida (Bιοζ) una comprensión de vida eterna (zoe) desde la interpretación del cristianismo? ¿Cómo desde la estructura y dinamismo vital de la persona humana (Ψυχή) se puede asumir la humanización, de la que hablaba Pierre Teilhard de Chardin S.J., para llevar la Creación a su perfección o Cristificación?  Pues estos interrogantes empezaron a configurar el sentido de lo TEOlógico en lo ECOlógico. Fui descubriendo que las relaciones del ser humano con su entorno no es solo una condición moral que surge de la dimensión psicológica del ser humano, sino que es una construcción en la que la garantía de la existencia es un pensar-acción construido junto con otros, desde sus costumbres, tradiciones y desarrollo de pensamiento científico, religiones, todo aquello que comprendemos por CULTURA (Cfr. GS 53).

Como teólogo ya no podía seguir pensando el mundo sólo como el suceder de acciones humanas que interpretadas, muchas de ellas, son revelación de Dios, sino que ahora el horizonte de lo humano se traslada a las acciones antrópicas en la Creación. Pero también es cierto que son muchas las comprensiones que encontramos de la Creación, no solo desde las culturas humanas y sus religiones, sino en el campo de los saberes científicos. Consideré que el aporte de la vida trascendente que estudia también la Teología cristiana (escatología), se evidencia en la responsabilidad inmanente por llamar la atención cuando el desarrollo tecnológico y técnico propicia rupturas epistemológicas entre el mundo de las ciencias y el de la vida cuando las maneras de pensar el mundo creado se vuelcan contra la lógica de la Creación como puesta al servicio y garantía de la permanencia de la vida en la diversidad de formas.

La Teología relacionada con la Ecología me ha propuesto realizar encuentros mediados por la Ética, como disciplina filosófica, que marca la pauta para que la reflexión desde diversos saberes, tradiciones y costumbres sea posible. He acogido, sobre todo, aquella reflexión que hoy denominan, ética de mínimos que propone una convivencia a partir de algunos valores que sean comunes para quienes habitamos este planeta, nuestro Oikos, considerando la riqueza del diálogo disciplinar con la Bioética, como en algún momento lo hicimos, con las tradiciones culturales y desarrollos del pensamiento humano, las religiones, hasta ideologías que exacerban en lo bucólico de la naturaleza. Todas ellas las consideramos como parte de nuestro oikos.

 Fueron precisamente el abordaje a las culturas y sus tradiciones compartidas por los demás miembros del EIE, los condiciones de carácter económico y social en general lo que me hizo ver que lo Eco de la Teología no es solo cuestión esnobista del medioambientalismo, sino que configura la responsabilidad integral de las personas que desde la academia debemos ahondar en aquello que todas las tradiciones religiosas han desarrollado —considerando la particularidad de la Teología cristiana—, para actualizar la ciencia teológica que comprende que el Dios que se revela en Jesús en las Sagradas Escrituras, es el mismo que permanentemente habita con nosotros los seres humanos y la naturaleza: Todos somos su Creación.

Ha sido en Ecoteología, como Equipo de Investigación de compañeros y otros amigos, que comprendí mejor que las preocupaciones de nuestro tiempo, como dice Gaudium et Spes 1, se estrechaban con las búsquedas de teólogos que hemos asumido como pretexto la cuestión ambiental como un nuevo lugar teológico: el mundo de la vida (Bιοζ), de la esperanza (ζωη) y de la responsabilidad humana (Ψυχή) como una unidad que ha motivado a pensar teológicamente para actuar ecoteológicamente, por lo que no es de esperar menos que para la Teología de nuestros días, la cuestión ambiental sea un asunto teologizable que, en estos primeros diez del Equipo de Investigación Ecoteología (EIE), se esperan que sean más productivas nuestros aportes para la sociedad y grupos humanos en los que hoy compartimos.
Sabemos que nos somos los únicos y que desde otros saberes e intereses el ver a Dios en la Creación, así no sea explícitamente, conlleva la responsabilidad de no ser indiferentes con la realización de la Creación y su perfeccionamiento en el que todos estamos.
Mi invitación a considerar esta carta del lingüista Noam Chomsky  al presidente de los Colombianos en este 2012, por quien los teólogos oramos también por su salud: link: http://www.elespectador.com/impreso/vivir/articulo-375077-chomsky-defensa-del-macizo-colombiano