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lunes, junio 22, 2015

Percepción inicial de LAUDATO SI´


UNA ENCÍCLICA PARA “HACER LÍO”



Alirio Cáceres Aguirre[1]

Imagen de Gonzalo R. Checa
 (http://www.vidanueva.es/2014/06/05/el-peligroso-descarte-ecologico/#more-122389)


Tal como les pidió a los jóvenes argentinos en Brasil (25-julio-2013), el Papa Francisco está “haciendo lío”, como vocero de una Iglesia que sale de sí al encuentro del Dios presente en la historia. 

En la Encíclica dirigida, no sólo a los creyentes católicos, sino a todas las personas de buena voluntad, el Papa se lanza como un joven de 78 años a cumplir lo que el mismo propuso: “quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir…”

El sentido del mensaje va orientado a promover que la Iglesia salga de su “zona de confort” y se ponga al servicio de la humanidad. En este contexto, la crisis ambiental se convierte en un pretexto suficientemente universal para convocar a cambios de fondo en la manera como el cristianismo se vive en los tiempos actuales. La cuestión ecológica es un asunto universal. No hay persona, institución, estado, ONG u organización religiosa que pueda ser ajena al deterioro de las condiciones de vida en el Planeta. El cambio climático es un problema transversal que sin distingo de credo, nacionalidad, género, ideología atañe a toda la humanidad (cf Mt 5,45). Por eso, no es un dato menor que la Encíclica haya sido firmada en la fecha de la fiesta de Pentecostés y que un ortodoxo, un científico agnóstico, un cardenal africano, una mujer oriental, hayan intervenido en el evento de presentación oficial de “Laudato Si´”. El Papa busca unidad, reconociendo la diversidad. La alabanza al Creador va acompañada por la efusión del Espíritu en una perspectiva trinitaria relacional que se reitera a lo largo y ancho del documento pontificio.

La Encíclica está haciendo lío incluso antes de ser publicada. Hace lío porque aborda un problema común, generalmente vinculado a las ciencias naturales. El diálogo entre fe y razón, teología y ciencias, aun no es bien comprendido ni en la sociedad ni en algunos sectores de Iglesia.

Hace lío porque la ecología como tal tiene varias escuelas y a las problemáticas ecológicas se le han dado varias interpretaciones, algunas de ellas que excluyen o minimizan la responsabilidad humana en la crisis.

Hace lío porque pone a la Iglesia como un actor social que se preocupa y ocupa de situaciones humanas concretas. Hay quienes siguen pensando que la Iglesia debe ocuparse de temas “espirituales” y la salvación de las “almas” sin inmiscuirse en decisiones políticas, económicas o tecnológicas.

Incluso, también hace lío por juntarse con otras tradiciones religiosas y citar fuentes musulmanas como Ali Al-Kawwas, ortodoxas como el Patriarca Bartolomé, protestantes como el filósofo Paul Ricœur, católicas como el polémico visionario Teilhard de Chardin…

Hace lío porque denuncia un tipo de economía que acaba con la vida y privilegia los beneficios de unos pocos por encima de la dignidad de muchos otros de la presente generación y las futuras. En esos muchos otros, hay una inmensa mayoría viviendo en la pobreza.

Hace lío porque donde muchos ven recursos naturales para ser explotados, el plantea una visión sagrada de cada ser y de la trama relacional a la que pertenece, la creación de Dios.

En este marco, hace lío para algunos que han visto con sospecha la figura de Francisco de Asís por considerarla dulzona e inocua, pese a que este “loado seas” de la Encíclia tenga las proporciones cósmicas, la prioridad del profetismo y la justicia, y el profundo sentido de celebrar eucarísticamente en el “altar del mundo”.

En fin, el tema escogido para desarrollar la Encíclica es supremamente complejo y no está desprovisto de controversia. Mi intuición es que el Papa hizo discernimiento y en plena conciencia planeó formar este “lío” a nivel planetario. La estrategia publicitaria de expectativa, la calidad y amplitud de las consultas previas, los avances que en cada entrevista, alocución u homilía iba dando, así lo indican. Pero también hay que admirar, la estrategia de comunicación, muy destacada respecto a la calidad el evento de lanzamiento, sino también del uso de redes sociales. El @Pontifex_es que tuiteaba una o dos veces al día, ¡tuiteó más de 60 veces en 24 horas con mensajes extraídos de la Encíclica!

Se sabe que a principios de julio, se diseñará una estrategia pedagógica para que la recepción de la Encíclica sea activa y proactiva. Nada se deja al azar pese a la profunda confianza en la acción del Espíritu que renueva la faz de la tierra.

Hoy #LaudatoSi´ es tendencia mundial y lo será en los foros eclesiales, ecuménicos, económicos, políticos. En especial, en los “aerópagos” en los que se debatirán las medidas para mitigar el cambio climático. Allí, con certeza, habrá lío porque entran en juego consideraciones éticas inspiradas en una concepción sagrada de la vida.

Tal vez este punto sea el que más ocupe las páginas de la prensa pero no podemos olvidar que el Papa invita a una “conversión ecológica” que se evidencie en una “ecología cotidiana” capaz de leer el “Evangelio de la Creación”. En ese escenario la tarea de la Iglesia como “casa y escuela de comunión” adquiere unas enormes proporciones. Hay un reto inmenso en generar procesos de educación ecológica que conduzcan a una revolución cultural, a la par que se implementa una reconversión tecnológica y se recupera el sentido humanista de la economía.

La Encíclica no tiene un sabor desconocido para las comunidad eclesiales en América Latina, pues pese a que recoge el Magisterio desde el Concilio Vaticano II y destaca aportes de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, tiene una gran referencia al Documento de Aparecida en cuanto al abordaje de la cuestión ecológica y el método teológico implícito: ver la realidad desde la identidad cristiana, juzgarla y discernirla desde la sapiencia bíblica y el quehacer teológico, actuar para transformar sin perder el sentido celebrativo.

Además, la mención a comunicados de las Conferencias Episcopales en Bolivia, Paraguay, Brasil, República Dominicana, México, Argentina le dan un matiz contextualizado que se correlaciona con situaciones de Nueva Zelanda, Sur de África, Filipinas y Asia en general, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Portugal. Una mirada de conjunto a nuestra casa común que se está convirtiendo en un basurero por causa de la cultura del descarte.

Es claro que la matriz epistemológica para llegar a estas afirmaciones es un paradigma relacional complejo y esto tiene profundas implicaciones en los significados de la Divinidad. Ya no es un Dios solitario sino solidario. Un Dios que es relación. Una relación de amor desbordante. Un Dios que se comunica e interrelaciona en su Creación.

El espacio de este comentario inicial se agota y aún faltan más sesiones colegiadas para ahondar en el mensaje de la Encíclica. Tan sólo dejo planteada la preocupación por el impacto de las actividades extractivas en nuestros territorios y el aumento de conflictos ambientales por la voracidad del mercado. Los gobiernos y las corporaciones transnacionales no parecen estar dispuestas a ceder en sus pretensiones. Tal vez sea posible incidir en sociedades donde la tradición judeo cristiana haya dejado rastro, pero al gigante de la China, ¿quién lo ronda?

Todo texto tiene su contexto y su pretexto. Laudato Si´ contiene la fuerza  de la palabra profética y sin lugar a dudas, hará lío. Ni la Iglesia ni el mundo ni el movimiento ecuménico ni el diálogo interreligioso e intercultural serán lo mismo después de este pentecostés inmortalizado en la fecha de Laudato Si´. Tampoco el movimiento ambiental. De hecho la ecología deja de ser “verde” para tornarse multicolor. El cuidado de nuestra casa común requiere reencantarse con la policromía de la vida. Una reconciliación con la Creación de la que hacemos arte y parte.



[1] Fundador del Equipo ECOTEOLOGIA en la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá, Colombia). Diácono Permanente de la Arquidiócesis de Bogotá. Animador Arquidiocesano para el Cuidado de la Creación.  Coordinador de la Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá D.C. (MESETI). Miembro del equipo asesor del CELAM sobre actividades extractivas (DEJUSOL) y de la red “Iglesias y Minería”. Ingeniero Químico, Especialista en Educación, Magister en Teología, Auditor ISO 14001 & OHSAS 18001, actualmente se desempeña como asesor y consultor de proyectos ambientales, ecopedagógicos y pastorales. Correo-e: ecoteologia@gmail.com
pastoralecologicabogota@gmail.com Twitter: @ecoteologia  @DiaconoOikos Teléfono: 0057-3176362463





martes, marzo 19, 2013

CANTAR “HOSANNA” CON LA CREACION


Pautas ecoteológicas para una acción pastoral 
en el Domingo de Ramos

D.P. ALIRIO CACERES AGUIRRE
Ingeniero Químico, Magister en Teología
acaceres@javeriana.edu.co
@diaconoOikos

Colaboración especial:
 Luis Gabriel Espíndola (Biblista) y José Raúl Suárez (Agrónomo – Teólogo)


Desde hace 12 años, la Conferencia Episcopal de Colombia ha asumido la campaña “Porque la vida es sagrada, reconcíliate con la naturaleza” que inició la Fundación PROAVES y que hoy en día, vincula a las autoridades ambientales y policiales, iglesias, universidades y otras organizaciones de la sociedad civil, para unir esfuerzos en función de proteger especies de flora y fauna que son utilizadas con fines religiosos.



En el origen de la campaña está la preocupación por la palma de cera del Quindío, usada tradicionalmente para hacer los ramos de las procesiones de inicio de la Semana Santa. Vale recordar que esta palma, considerada el árbol nacional, es el hábitat del loro orejiamarillo, que también se encuentra en peligro de extinción.

Ante los estrictos controles al uso de la palma de cera, recientemente se ha detectado la explotación de la llamada palma de vino, que abunda en municipios cercanos a los límites de los departamentos de Cundinamarca y Tolima, y se comercializa ilegalmente en la Región Capital.



Las entidades que convocan a la campaña, proponen como alternativas el uso de plantas vivas cultivadas en invernaderos (por ejemplo, la palma areca); la palma robelina que se usa en arreglos florales; ramos tejidos artesanalmente con amero de mazorca o juncos (provenientes de la Laguna de Fúquene); pañuelos y banderas con símbolos de paz y amor a la patria.





Además, alianzas como la Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá D.C., integrada por el equipo de investigación ECOTEOLOGIA  (@ecoteologia) de la Pontificia Universidad Javeriana, la Secretaría Distrital del Ambiente (@ambientebogota)  y varias organizaciones cristianas, han desarrollado una reflexión teológica orientada al cuidado de la Creación y la responsabilidad ambiental de la Iglesia.


http://www.youtube.com/watch?v=oU3ssAjr_xk
Video: Aprende a armar tu ramo para el domingo de ramos con cáscaras de amero



Se trata de sustituir la materia prima de los ramos, sin perder la identidad de fe católica, sino más bien potenciando el significado de la celebración de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, y sus implicaciones en orden a transformar las relaciones entre los seres humanos y de éstos con la naturaleza según el querer de Dios.

El protagonista es Jesucristo, no los ramos

En esta perspectiva, el Domingo de Ramos tiene un fuerte acento mesiánico y una profunda invitación a la humildad que se centra en el misterio redentor de la cruz y la oferta de reconciliación que abarca toda la Creación.

“El Domingo de Ramos en la Pasión del Señor”, tiene un hondo significado para la Iglesia Católica. Es el sexto y último domingo de Cuaresma, pero tradicionalmente se le considera el inicio de la Semana Santa, cuyo núcleo principal es la celebración del Triduo Pascual. Por eso en este día, se entremezcla el júbilo de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén con la dolorosa memoria del relato de su Pasión.

La historia muestra que en la ciudad de Jerusalén se comenzaron a hacer representaciones reales de episodios de la vida de Jesús, entre ellas, la entrada mesiánica y la aclamación del pueblo con palmas y gritos. A su vez, en Roma, se hacía énfasis en el camino de la Cruz como vía de resurrección. Algo de ambas costumbres, se mantiene en la actual modalidad de celebración del Domingo de Ramos.

Pero más allá de esos detalles, lo fundamental de la liturgia es reconocer a Jesús como el Mesías, el Cristo, el Divino Salvador, en su vida, pasión, muerte y resurrección. Por eso, el signo profético de entrar a la ciudad montado en un burrito revela su proyecto de justicia, servicio y amor para toda la humanidad. Jesús entra como Rey a Jerusalén pero su estilo de reinado es desde la humildad y la entrega generosa a los demás. Es desde la cruz donde se refrenda la inmensidad del amor de Dios. Un Dios que capaz de sacar vida de la muerte, que transforma lo negativo en positivo, que construye a partir de la piedra que los arquitectos desecharon.

De ahí que al vitorear a Jesús en su entrada a Jerusalén montado en un burrito, el cántico de “hosanna” que significa “Sálvanos, ahora o danos la Salvación” es una alabanza y una súplica que sale de los labios de sus seguidores pero tiene la connotación actual de salvar la naturaleza creada por Dios y más aún, salvarnos en comunión con la Creación y el Dios Creador.

El burrito simboliza al antiguo Israel, el pueblo de la Antigua Alianza. El asno aún no montado por nadie representa la mansedumbre y dignidad del rey de la Nueva Alianza, según lo había escrito siglos atrás el profeta Zacarías (cfr. Zac 9,9)

Lo que pasa es que culturalmente se ha centrado más la atención sobre los “ramos” que en Cristo mismo, a veces convirtiéndolos en objetos mágicos y adoptando una actitud casi fetichista. No hay que olvidar que quien salva es Dios, que nuestro Dios uno y trino, es el Creador y por su infinito amor se ha revelado plenamente en Jesús, el Redentor. Nuestra alabanza se expresa de múltiples maneras y una de ella es la de continuar la tradición de los Evangelios narran: batir palmas, tender mantos para reconocer que el humilde Jesús, entrando en un burrito a Jerusalén, es el Rey de Reyes, es el Ungido, el único a quien debemos confiar nuestras cuitas y sueños, el Maestro a quien debemos seguir como discípulos misioneros, el que nos ofrece Vida en abundancia y nos enseña amar tal como El nos ha amado.

Cambia la materia prima y se enriquece el sentido cristiano

Pero ¿necesariamente esta entusiasta actitud de fe debe hacerse con los ramos fabricados con palma de cera, palma de vino u otro tipo de palma silvestre? Tal vez no. En primer lugar, porque la ecología y otras ciencias ambientales nos han alertado sobre los impactos que causa en los ecosistemas el hecho de utilizar masivamente estos materiales para elaborar los ramos. La legislación ambiental considera el uso de estas especies como un delito No excarcelable que da prisión entre 4 y 8 años (Se han preguntado ¿Por qué tan grave se considera este mal acto cívico?) 

Es que el mundo va cambiando. Ya no es el de antes. Cuando nuestros abuelos celebraban con ramos de palma de cera el inicio de la Semana Santa, éramos menos habitantes, había más palmas y no teníamos a mano, tantos datos científicos sobre la “huella ecológica” que estamos dejando con nuestro comportamiento, muchas veces consumista y depredador motivado por un aberrante afán de lucro que pone en riesgo la vida de muchas personas.

Además, si se revisa históricamente, de qué manera se ha celebrado el “Domingo de Ramos” notaremos que también la Iglesia se ha adaptado a los “signos de los tiempos”. Igualmente en cada continente, en cada país o en cada región se utilizan materiales propios, sin que sea una condición que la celebración de la fe esté asociada a un tipo de materia prima.

Aún más, al ir a la fuente de los relatos del Evangelio, las indagaciones bíblicas corroboran que el sentido de los ramos sólo se entiende desde una mirada pascual.

Los evangelios sinópticos narran que Jesús entró a Jerusalén y las personas lo alababan gritando “!Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Una frase tomada del Salmo 118, 26 y referida a un cántico procesional de acción de gracias. En ese mismo salmo, el versículo 27 invita a ir en procesión con “ramos en mano” como gesto triunfal y de confianza en Dios.


  • La comunidad de Marcos describe que muchos usaron “mantos” y “follaje cortado de los campos” (Mc 11, 8) para alabar al Mesías.
  • El Evangelio de Mateo, también habla de “mantos” y “ramas de los árboles” (Mt 21, 8) que  la gente tendía sobre el camino
  • Para Lucas, sólo se utilizaron mantos (o capas) y omite el uso de las ramas (cfr. Lc 19, 36). Si siguiéramos el Evangelio de Lucas, ¡no existiría Domingo de “Ramos”!
  • El Evangelio de Juan, narra que el gentío utilizó “ramas de palmera” (Jn 12,13) posiblemente replicando la procesión victoriosa que el Primer Libro de los Macabeos relata y en la que se utiliza “ramos de palma” (1 M 13,51) junto a instrumentos musicales y cantos de la época. Tal palmera, al parecer es una palma datilera, propia de la región de Palestina, que, por su forma, recordaba el ave fénix y por tanto, era símbolo de victoria, de un renacimiento triunfal.


Además, una revisión de imágenes sobre el tipo de elementos utilizados en las procesiones del Domingo de Ramos en Jerusalén o en el Vaticano, o varios lugares de Colombia u otros países del mundo, indica que la intención principal es aclamar al Mesías, haciendo uso de los recursos de la región y expresando artísticamente con lo mejor de la cultura nativa, esa confianza en el Salvador. De hecho, los estudios sociológicos que se han hecho en el altiplano cundiboyacense, señalan que el ramo es considerado un objeto sagrado, que se usa para proteger los cultivos y las casas, bendecir a las personas enfermas y espantar las malas energías.

En la medida que el cristianismo se fue arraigando en nuestro país, los artesanos ingeniaron maneras de tejer las hojas de palma y surgieron los ramos que tanta belleza le dan a la celebración litúrgica. El profundo sentido del Domingo de Ramos no entra en cuestión, lo que se plantea es una manera alternativa de alabar a Dios sin destruir su Creación.

Antes, éramos menos seres humanos y había más oferta de la naturaleza, lo que permitía no agotar la biodiversidad o al menos, dar tiempo a que se restaurar. Hoy la explosión demográfica y la reducción de especies, nos plantea un serio dilema que se torna mucho más complejo cuando comprendemos que cada especie tiene una interconexión en el ecosistema y que maneja sus ritmos y tiempos. Y si esto se analiza desde la perspectiva global del cambio climático adquiere una escala trascendente.

Además, hay especies que pueden cultivarse en corto plazo en viveros pero no es el caso de las palmas de cera y de vino pues son muy exigentes en su desarrollo y tardan años en alcanzar su madurez. Para muchas personas esto no es negocio. Además, lo más grave es que la forma en que se tala coincide con los períodos de florecimiento y afecta los sistemas de reproducción de las palmas lo que agrava el problema. Para sacar algunas palmas, matamos toda la planta. Sin ellas, se afecta el ecosistema. Si se estropea el ecosistema, nos hacemos más vulnerables, se acaba la vida, agotamos lo que por amor fue creado y tal vez en ese momento, volvamos los ojos a Dios para culparlo de los desastres que con nuestra negligencia hemos causado.

No es sólo flor de un día, es una actitud permanente de la vida

Por eso, la consideración de utilizar materiales más amigables con el ambiente para la elaboración de los ramos, tiene una seria base científica y un trasfondo ecoteológico profundo. Se trata de alabar a Dios, cuidando su Creación y evitando la contradicción de dedicar un día a aclamar al Señor mientras se condena la naturaleza y por ende a los seres humanos, a padecer durante el resto del año.

Esta misma reflexión se ha hecho extensiva a las implicaciones ecológicas de la práctica de la abstinencia, entendida como el evitar comer carnes rojas para consumir otro tipo de alimentos, como los huevos de iguana y carne de tortuga icotea, lo que ha llevado a un cruel exterminio de estas especies y una evidente incoherencia entre el cuidado de la vida que predica el cristianismo y el tipo de comportamientos y valores que se vivencian cotidianamente.



La campaña de Semana Santa también incluye la protección del Aguila Cuaresmera que, justo por esta época del año, migra desde el norte del continente y pasa sobre los valles del centro del país, corriendo el riesgo de ser cazada por deporte o por cábala para utilizar sus patas como amuleto.

Ahora que celebramos el inicio del pontificado del Papa Francisco y se evoca el sentido de humildad que implica la misión para tejer paz con conciencia ecológica y capacidad de diálogo intercultural e interreligioso, vale la pena valorar el profundo legado de los papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI en los más recientes 50 años cuando la crisis ambiental se ha agudizado. 

Por ejemplo, el Papa Benedicto escribió: “”La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo” (Mensaje para la Jornada Mundial por la Paz 2010 “Si quieres la Paz, cuida la Creación” en la que conmemora el Mensaje que en 1990, Juan Pablo II tituló “Paz con Dios Creador, Paz con toda la Creación”). 


Recientemente el Papa explicó que su nombre refiere a San Francisco de Asís, “el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y cuida toda la Creación” y lo enmarcó en un proyecto de “iglesia pobre y para los pobres”. En su primera misa como Obispo de Roma, recordó que nuestra vocación como seres humanos " Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sean custodios de los dones de Dios".


En síntesis, la comprensión de la vida como don sagrado, necesariamente conduce a la búsqueda de la reconciliación. Sin lugar a dudas, el ejercicio de resignificar la Cuaresma y la Semana Santa desde la perspectiva del cuidado de la Creación, puede ser un primer paso para una auténtica catequesis ecológica y el afianzamiento del aporte cristiano a la cultura de la sustentabilidad, la justicia, la paz desde la comunión con Dios y todo lo que ha creado con su infinito amor. En el contexto de un país que suplica que la paz sea posible, este hecho tiene singular valor.



NOTA: Extractos de este texto han sido publicados en el periódico "EL CATOLICISMO" y la Revista "VIDA NUEVA COLOMBIA" en marzo de 2013.


martes, octubre 02, 2012

TESTIMONIO DE JOHN JORGE CASTIBLANCO

SIETE DE DIEZ: UN CAMINO QUE CONTINÚA...
JOHN J. CASTIBLANCO P.
Miembro EIE

Cuando formé parte del Equipo de Investigación de Ecoteología (EIE) era el año 2005, hace ya siete años,  se estaba ejecutando en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá el SGA 94 (Sistema de Gestión Ambiental en el Edificio Pedro Arrupe S.J., bajo la orientación de los Ecoteólogos de esta Facultad), me interesé por lo ECO-TEOLOGICO de ese proyecto. En el primer momento el componente ECO era importante por razones de carácter académico dado por el encuentro con un campo del saber con el que la Teología aprendida debía empezar a dialogar y reestructurarse. En ese momento como profesor del Departamento de Teología tenía a mi cargo clases de formación teológica con estudiantes de las carreras de la Facultad de Ciencias Básicas de la Pontificia Universidad Javeriana (Biología, Microbiología, Informática Matemática, Bacteriología, Nutrición y dietética) y la relación de Teología con el mundo de la vida se hacía inminente, a fin de disponerme para el diálogo que aún hoy continúa y con mayor riqueza dados los intercambios y aportes de los miembros que han pasado por el trasegar del EIE y de los maestros que hemos conocido: recuerdo con una profunda gratitud al filósofo colombiano Augusto Ángel Maya (QEPD), de quien comprendí que la irreverencia no le fue obstáculo para pensar distinto el mundo de la vida y de remembrar las enseñanzas del saber humano.

 ¿La concepción de vida en Teología (ζωη αἰώνιος) qué tiene que decir en ese mundo de las ciencias exactas? ¿Cómo puede aportar al mundo de la vida (Bιοζ) una comprensión de vida eterna (zoe) desde la interpretación del cristianismo? ¿Cómo desde la estructura y dinamismo vital de la persona humana (Ψυχή) se puede asumir la humanización, de la que hablaba Pierre Teilhard de Chardin S.J., para llevar la Creación a su perfección o Cristificación?  Pues estos interrogantes empezaron a configurar el sentido de lo TEOlógico en lo ECOlógico. Fui descubriendo que las relaciones del ser humano con su entorno no es solo una condición moral que surge de la dimensión psicológica del ser humano, sino que es una construcción en la que la garantía de la existencia es un pensar-acción construido junto con otros, desde sus costumbres, tradiciones y desarrollo de pensamiento científico, religiones, todo aquello que comprendemos por CULTURA (Cfr. GS 53).

Como teólogo ya no podía seguir pensando el mundo sólo como el suceder de acciones humanas que interpretadas, muchas de ellas, son revelación de Dios, sino que ahora el horizonte de lo humano se traslada a las acciones antrópicas en la Creación. Pero también es cierto que son muchas las comprensiones que encontramos de la Creación, no solo desde las culturas humanas y sus religiones, sino en el campo de los saberes científicos. Consideré que el aporte de la vida trascendente que estudia también la Teología cristiana (escatología), se evidencia en la responsabilidad inmanente por llamar la atención cuando el desarrollo tecnológico y técnico propicia rupturas epistemológicas entre el mundo de las ciencias y el de la vida cuando las maneras de pensar el mundo creado se vuelcan contra la lógica de la Creación como puesta al servicio y garantía de la permanencia de la vida en la diversidad de formas.

La Teología relacionada con la Ecología me ha propuesto realizar encuentros mediados por la Ética, como disciplina filosófica, que marca la pauta para que la reflexión desde diversos saberes, tradiciones y costumbres sea posible. He acogido, sobre todo, aquella reflexión que hoy denominan, ética de mínimos que propone una convivencia a partir de algunos valores que sean comunes para quienes habitamos este planeta, nuestro Oikos, considerando la riqueza del diálogo disciplinar con la Bioética, como en algún momento lo hicimos, con las tradiciones culturales y desarrollos del pensamiento humano, las religiones, hasta ideologías que exacerban en lo bucólico de la naturaleza. Todas ellas las consideramos como parte de nuestro oikos.

 Fueron precisamente el abordaje a las culturas y sus tradiciones compartidas por los demás miembros del EIE, los condiciones de carácter económico y social en general lo que me hizo ver que lo Eco de la Teología no es solo cuestión esnobista del medioambientalismo, sino que configura la responsabilidad integral de las personas que desde la academia debemos ahondar en aquello que todas las tradiciones religiosas han desarrollado —considerando la particularidad de la Teología cristiana—, para actualizar la ciencia teológica que comprende que el Dios que se revela en Jesús en las Sagradas Escrituras, es el mismo que permanentemente habita con nosotros los seres humanos y la naturaleza: Todos somos su Creación.

Ha sido en Ecoteología, como Equipo de Investigación de compañeros y otros amigos, que comprendí mejor que las preocupaciones de nuestro tiempo, como dice Gaudium et Spes 1, se estrechaban con las búsquedas de teólogos que hemos asumido como pretexto la cuestión ambiental como un nuevo lugar teológico: el mundo de la vida (Bιοζ), de la esperanza (ζωη) y de la responsabilidad humana (Ψυχή) como una unidad que ha motivado a pensar teológicamente para actuar ecoteológicamente, por lo que no es de esperar menos que para la Teología de nuestros días, la cuestión ambiental sea un asunto teologizable que, en estos primeros diez del Equipo de Investigación Ecoteología (EIE), se esperan que sean más productivas nuestros aportes para la sociedad y grupos humanos en los que hoy compartimos.
Sabemos que nos somos los únicos y que desde otros saberes e intereses el ver a Dios en la Creación, así no sea explícitamente, conlleva la responsabilidad de no ser indiferentes con la realización de la Creación y su perfeccionamiento en el que todos estamos.
Mi invitación a considerar esta carta del lingüista Noam Chomsky  al presidente de los Colombianos en este 2012, por quien los teólogos oramos también por su salud: link: http://www.elespectador.com/impreso/vivir/articulo-375077-chomsky-defensa-del-macizo-colombiano

viernes, diciembre 16, 2011

ARTE ECOTEOLOGICO


La Facultad de Teología con el apoyo de la Biblioteca Mario Valenzuela S.J. y el Archivo Histórico Juan Manuel Pacheco S.J. de la Pontificia Universidad Javeriana, lideró la elaboración de un pesebre artesanal en amero de mazorca.

En la actividad participaron personas del nivel administrativo, directivo y docente, con la asesoría de funcionarios de la Secretaría Distrital del Ambiente (SDA), el respaldo del Equipo de Investigación "ECOTEOLOGIA" y la orientación del maestro Ricardo Acero, profesor de Arte y Teología y la Ing. Tulia Barón, Secretaria General de la Facultad.

Esta iniciativa está enmarcada en la Campaña de Navidad "No le quites la piel la piel a tierra, deja el musgo en su lugar" de la SDA que desde hace varios apoya la Universidad a través del Equipo de Investigación ECOTEOLOGIA, dirigido por el D.P. Alirio Cáceres Aguirre, docente del Departamento de Teología, en alianza con la Oficina de Silvicultura, Flora y Fauna Silvestre a través de William Díaz, Viviana Duarte y Héctor Zea.


Durante estos tres años, la Secretaría Distrital del Ambiente ha capacitado a personas de parroquias, zonas pastorales, diócesis urbanas y algunas iglesias protestantes vinculadas a la Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá D.C., para sustituir el uso del musgo con otros materiales amigables con el ecosistema y lograr así, una mayor conciencia de la responsabilidad ambiental de los cristianos en el cuidado de la Creación (http://www.secretariadeambiente.gov.co/sda/libreria/php/frame_detalle.php?h_id=999) 

En una época en que la crudeza del invierno pone en evidencia la irracionalidad del comportamiento humano en sus relaciones con la naturaleza, la Campaña busca generar conciencia de la importancia de la conservación, preservación y restauración de las fuentes de agua, en la que el musgo tiene una función ecológica esencial y además, pretende que los creyentes comprendan que la Encarnación del Hijo de Dios implica una valoración de la materia, una supremacía del valor de la vida y una nueva comprensión del vínculo sagrado del ser humano con el cosmos.

Por eso, esta obra de arte, que puede apreciarse a la entrada del Edificio Arrupe, S.J., tiene su valor, no sólo por el esfuerzo colectivo y la participación creativa, sino por el interés de empezar a crear una cultura ambiental pensando teológicamente y actuando ecológicamente para dar gloria al Creador en comunión con su Creación, de la cual los seres humanos hacemos parte.


Del Evangelio De San Mateo 21,42


Jesús les dice:
“¿No habéis leído nunca la Escritura?: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”.


Algo similar pasa con el amero de mazorca que de ser "basura" pasa a ser materia prima para alabar a Dios, mientras el agua de la vida sigue fluyendo a través del musgo de nuestros cerros orientales

 ALIRIO CACERES AGUIRRE






viernes, septiembre 16, 2011

ARTE Y ECOTEOLOGIA

La tierra entera deberá ser re-santificada a nuestra vista:

el color sagrado debe cambiar del violeta celestial al verde terrenal.

Lloyd Geering

Teólogo, Nueva Zelanda



Hace algunos años, cuando era profesora de arte y literatura, una de mis jóvenes alumnas preguntó con cierta ironía si lo que les estaba enseñando servía para algo. Yo le respondí: ”Para nada, como no sirven para nada las noches estrelladas de Villa de Leyva, pero ¿cómo sería nuestra vida sin ellas?”.

Creo sinceramente que no es pertinente pensar en utilidades cuando se aborda el tema del arte; la belleza, el gozo estético, las emociones que nos proporcionan unas estrellas, un amanecer o una puesta de sol, a pesar de no tiener un valor utilitario, han sido apreciadas y valoradas por el ser humano desde lo más remoto de nuestra existencia  por el placer que produce la belleza que se ha percibido a través de los sentidos, una  belleza que sin duda es inherente al mundo: “lo  bello es una manifestación de las fuerzas secretas de la naturaleza“ afirmó Goethe.

También creo que el arte -como ejercicio de creación humana- tiene  que ver con la apreciación y valoración de lo bello y lo divino en la medida que hacia allá apunta lo plenamente humano. Puede que esta afirmación sorprenda a más de uno por parecerle muy clásica, ya que a partir del Romanticismo del siglo XIX y especialmente desde la aparición del Impresionismo y las Vanguadias del siglo XX, el arte contemporáneo ha revaluado estos conceptos y ha delimitado su propio campo, de tal manera que hoy por hoy, prima la expresión, la fuerza expresiva, sobre cualquier otro valor, quedando relegados lo bueno y lo bello a un segundo o tercer plano como objeto a alcanzar para un artista; sin embargo, todo artista sabe que lo estético es aquello que produce emoción, que conmueve y esto lo puede generar tanto un paisaje bello como una escena desgarradora de guerra y violencia o el dolor y la enfermedad; pienso en los paisajes de Turner, los desastres de la guerra de Goya o los autorretratos de Frida Kahlo -por dar tres ejemplos muy conocidos-. Entonces, ¿me estoy contradiciendo? No. Porque el asunto tiene que ver con lo que entendemos por humano y divino. ¿Son dos realidades radicalmente distintas, la una arriba y la otra abjo o realmente no hay fronteras definidas?

Separar lo divino y lo humano, originó el problema fundamental de la cultura occidental cristiana cuando ésta fue víctima de la influencia del platonismo que había introducido una escisón entre estas dos realidades,  asociando lo ideal y  lo bello  con lo divino, y lo humano con el mundo terrenal de los sentidos que sólo podría ser bello si reflejaba con fidelidad lo ideal; como consecuencia natural de esta división fue surgiendo un cierto desprecio por el mundo sensorial con consecuencias significativas en la vida y en las artes, a pesar de que tanto en el AT como en el NT la belleza y el bien de este mundo son obra de Dios; así, vemos que el Génesis reitera a lo largo del relato de la creación que todo lo que Dios iba creando era bueno; de la misma manera el evangelio nos cuenta cómo Jesús exalta  la belleza de origen divino de los lirios del campo  “Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos” (Mt 6,24). Según esto,  podríamos afirmar que no existe nada mejor que el mundo –obra de Dios- y que toda la naturaleza, revestida de belleza por el creador, es digna de aprecio y alabanza; pero como afirmamos arriba el arte occidental cristiano se expresó más bajo parámetros filosóficos  neoplatónicos que desde una verdadera concepción de la realidad judeo-cristiana.

Desde esta perspectiva creyente podemos  decir que la belleza que percibimos con nuestros sentidos no es apenas el reflejo de un mundo ideal o divino, sino que tiene consistencia en sí misma porque lo divino y la realidad terrenal se funden diluyéndose sus límites. Entonces surge otra pregunta: ¿Qué es la realidad y desde dónde la interpretamos en el campo de las artes?

El mundo es una realidad física, pero también es realidad histórica, social, cultural y política. Esta realidad múltiple y compleja llena de alegrías y tristezas, de esperanzas y frustraciones es la que el artista ve, siente, interpreta y transforma: “Ya no pintaré más interiores y gente leyendo y mujeres haciendo punto. Pintaré seres que respiran, sienten, sufren y aman. […] El espectador tomará conciencia de lo que en ellos hay de sagrado, se descubrirá como en una iglesia” (Edvard Munch)

¿Creeremos, entonces, que hay belleza en un cuadro que nos plasma al hombre desolado,  a la naturaleza herida de muerte? La respuesta será afirmativa  en cuanto que esa realidad se haya mirado con los ojos del espíritu; y será afirmativa en cuanto que el pintor haya pintado no sólo lo que ve ante él sino lo que ve dentro de él (Friedrich).

Porque  el espíritu es  el que impregna, atraviesa y vivifica toda creatura;  la vida que está en los seres humanos es la vida que está en las plantas, los animales, la naturaleza, el cosmos. Y la vida, herida o no, en peligro o no, siempre será bella, porque la Vida es la esencia determinante de la naturalez de Dios Creador, de Dios Padre, de Dios Misericordioso que nos ama y nos ofrece la posibilidad de compartir su naturaleza hasta alcanzar la plenitud de la Vida realizándonos en el amor y en el bien.



María Jesús Sánchez de Ávila
Educadora, Magister en Teología
Autora de la Monografía "La Vida plena, herencia del Padre, en el Cristo Cricificado de San Plácido"
Colección Monografías y Tesis N° 4. PUJ- 2010


martes, abril 19, 2011

PASCUA CRISTIANA CON SABOR MUISCA 2011

PASCUA CRISTIANA CON SABOR MUISCA: Una comprensión esperanzadora en tiempo de diluvios

Por John J. Castiblanco P.
Teólogo

No tendríamos por qué desconocer que en todas las religiones, grupos y culturas humanas se han construido explicaciones posibles para comprender el origen del mundo, el origen del mal en la humanidad, el sentido de la enfermedad y el sufrimiento, así como la esperanza en la vida más allá de esta realidad que vivimos. Todas ellas se han dado y construido a lo largo de años mediante celebraciones anuales, ritos y tradiciones mantenidas por las culturas mediante narraciones que datan de cuando los grupos humanos pasan de la condición de nomadismo a la sedentarización, que les permite maneras de organización social religiosa, política, artística y en general cultural que transmitirán de generación en generación como parte de su legado e identidad.

En este año 2011, nos vemos enfrentados a diversas catástrofes naturales y otras artificiales apenas iniciando el año. Contamos terremotos (Japón), diluvios interminables (Colombia y buena parte de Latinoamérica), huracanes devastadores y deshielos (Estados Unidos y Canadá) y sequías (Centroamérica), con lo que se afectan las siembras, los ciclos de la vida y en general el bienestar de las especies del planeta. Ya sabemos que todo ello se encierra bajo de nombre de crisis ambiental, eje y centro de la reflexión de los ecoteólogos. Por ello esta reflexión aunada con una interpretación de los mitos de pueblos que en estas latitudes colombianas padecieron inviernos interminables, resulta esperanzador para el contextual pascual 2011 y en el que por coincidencia en uno de los días del triduo pascual cristiano 2011 tiene lugar el día de la Tierra (Abril 22), cuando se conmemora la muerte injusta de Jesús con la esperanza de que se cumpla la promesa de nueva creación y comienzo al tercer día.

Recordamos el sentido cósmico de la Pascua presentado en este blog el pasado año (N° 04/04, abril 07 de 2010), que pondrá en contexto el sentido de esperanza y resurgimiento de la vida en la estación de Primavera del hemisferio norte de nuestro planeta, y que guía el calendario de las fiestas de pascua de los cristianos en el mundo.


1. EL MITO COMO COMPRENSIÓN Y EL RITO COMO ESPERANZA

Haciendo un poco de memoria histórica de la humanidad, en las antiguas culturas encontramos diversas comprensiones y elaboraciones literarias, religiosas y artísticas acerca del origen del mundo y el ser humano, así como posibles explicaciones sobre el mal, la enfermedad y el sufrimiento humano que en los relatos míticos ofrecen una comprensión de tales situaciones desde una concepción simbólica y no exhaustivamente racional, que deslegitimaría los contenidos profundos que se quieren transmitir en la narración mítica, no están sujetos al tiempo cronológico, ni situaciones históricas precisas, porque su interés es ofrecer reflejar el destino del ser humano y del mundo ordenado.

Por estas razones, los mitos logrados en cualquier cultura deben ser interpretados correctamente con la ayuda de ciencias especializadas (hermenéutica, filología, estudios culturales, arqueología, historia, lingüística, etc), porque pueden ayudar a explicar la propia y actual condición humana, fijando la atención, sobre todo, en la interioridad que se quiso narrar. Es decir, las situaciones humanas narradas por otros se hacen familiares para quien nuevamente las lee porque habla de su ubicación y búsqueda de sentidos posibles ante aquello que el mito narra (origen del mundo, el mal en el mundo, la esperanza, etc.). Algunos pensadores seguidores del filósofo W.G. Hegel afirman que “mediante el mito se supera la absoluta exterioridad natural y surge en ella algo así como interioridad” (Hernández-Pacheco, Javier. Hipokeímenon. Origen y desarrollo de la tradición filosófica, 34-35). Con lo que vemos que el mito parece ofrecer otras posibilidades para hallar referentes de ubicación de sentidos.

Valga decir que los grupos humanos han creado arquetipos para darse una plausible explicación y referente de las condiciones que viven, empezando por aquella de darse una explicación de su existencia y los males que la aquejan, así como la esperanza de un cambio favorable ante las vicisitudes contrarias a la vida y la armonía. Respecto al mal, varios mitos explican cómo su existencia en el mundo es el resultado de la ruin intención que el mismo ser humano ejerce sobre sus propios congéneres y demás seres coexistentes. Valga recordar los relatos de la tradición judeo cristiana que dan razón del origen de los males en el mundo como, por ejemplo, la rebelión de la voluntad realizada por los primeros padres de la humanidad en contra de Dios en el Jardín del Edén (Gen 3) y que se desató como origen de los demás males que se siguen narrando como el fratricidio (Caín contra su hermano Abel, Gen 4, 1-16); la insolencia del ser humano al querer superar a Dios (Relato de la Torre de Babel, Gen 11, 1-9). Podríamos citar la saga que narra las costumbres en las ciudades de Sodoma y Gomorra (Gn 19, 1-29), las cuales son contrarias a las que el pueblo de Israel reconocía como sus valores morales y el poder de Dios (Cfr. Gen 19,5. 13.24.29).

Con todo esto podríamos interpretar desde la fe que si Dios, el arquitecto y gran ingeniero del universo, ha dispuesto todo para que la creación evolucione libremente y llegue a cumplir su finalidad teleológica liberadora, vemos también que a veces el interés del ser humano ha logrado la ejecución de una “ingeniería inversa” cuando da un uso contrario a las realidades creadas, incluso él mismo, logrando a la vez una finalidad inproductiva y perdida luego de tantos cambios y esfuerzos contrarios al diseño original, generando malestar individual y social. Cabrían aquí otras preguntas: ¿qué tan responsables son aquellos que han cambiado la finalidad del diseño original de Dios que las culturas han matizado en forma de normas, códigos y alianzas para no perder la memoria de ellas a lo largo de generaciones?¿por qué hoy se desconocen y se ridiculizan aquellos sentidos originales para el cuidado del ser humano como especie y las del planeta?

Esa situación de malestar social e individual ha permitido que, de la mano de los mitos, se realicen los ritos o técnicas por medio de las cuales los seres humanos buscan a su favor el restablecimiento de la condición original de convivencia y armonía. En algunos grupos humanos se manifiesta la práctica de pedir la intervención de los dioses mediante fiestas programadas, ritos comunes y celebraciones conmemorativas para establecer el orden perdido en el que existía la armonía y la paz. En otros relatos, la iniciativa de restaurar es porpuesta por la divinidad, ya porque actúan por cuenta propia o por el envío de emisarios (profetas liberadores) que, en su Nombre, ayudan a la especie humana a retomar el camino teleológico al que ya hicimos referencia desde el ejercicio de la conciencia.

Cada una de estas fiestas, ritos, conmemoraciones y fiestas contienen una riqueza de simbolismos que hoy, luego de largos años y de poder conocerlas comparativamente, ayudan a descubrir que la humanidad busca un sentido de bienestar. Los mitos, vistos en conjunto, ofrecen un sentido nuevo a las explicaciones racionales  que el ser humano logra mediante las ciencias. Por su puesto que este nuevo sentido no anula o desconoce tales avances de la ciencia, sino que ofrece un nuevo horizonte con la intencionalidad no de hablar solo a la razón, sino “hablar a la conciencia” de quienes hoy habitamos el planeta a fin de ser responsables de un posible cambio.

Actualmente, en el rescate de las tradiciones ancestrales encontramos que la familia Muisca ofrece un aporte especial en materia de cuidado y formación ambiental en la que se aprenden técnicas y sobre todo actitudes de cuidado: No hacer daño, no hacerse daño y no permitir que nadie nos haga daño; y pautas para ser feliz: No enjuiciar, No justificarse no se airarse. Invitamos a ver estos hipervínculos:



 
2. UNA INTERPRETACIÓN CRISTIANA DE LOS MITOS MUISCAS DEL ORIGEN (Chiminigagua y Bachué-Ibagüé), EL MAL (Chía y Goranchachá) Y EL RESTABLECIMIENTO (BOCHICA) EN TIEMPO DE PASCUA

En este tiempo de lluvias y con la amenaza de desbordes de ríos, en el caso de la ciudad de Bogotá (Colombia-Suramérica), viene a la memoria el origen de los Muiscas y las condiciones por las cuales la Sabana de Bogotá fue inundada por el dios Chibchacon.

El dios Chiminigagua (el dios originador del mundo), quien se internó, como un rayo en forma de serpiente, desde el Sol, a Baqué (realidad creada-la Tierra), dio origen a los primeros padres de la humanidad. Ellos eran Bachué (la diosa de la fertilidad y madre del género humano) y su hijo pequeño Ibagüé, (que luego de crecer sería el progenitor del género humano), quienes salieron de la laguna de Iguaque (en Boyacá, cerca de la ciudad de Tunja). Ellos debieron aprender a vivir en esta realidad creada. Aprendieron a trabajar y servirse de la Naturaleza (piedra, fuego, colectas de cosechas y caza), desarrollaron otras habilidades que, luego de aprendidas, las transmitieron a sus hijos los Muiscas.

Bachué y su esposo siguieron el camino generando prole y educándola por todo lugar de la planicie cundiboyacense a donde fueron pasando, dejando enseñanzas, paz y armonía. Luego se sumergieron, para desaparecer en forma de serpientes, nuevamente en la laguna sagrada de Iguaque. Pasado el tiempo los Muiscas recibieron la visita de la diosa Chía (Luna, que significa nacida de la Tierra) quien instauró la oscuridad y el mal. Este mal en el mundo se llevó a cabo en la dictadura del Zaque Goranchachá, [hijo del Sol (Xué) y una doncella hija del cacique de Guachetá], quien en un comienzo era reconocido como profeta de Bochica, pero que luego de una ofensa cambió y comenzó a vengar el castigo que el cacique de Ramiriquí infligió a uno de sus acompañantes y seguidores. Tal venganza empezó por quitar el poder por la fuerza a las autoridades (caciques y zapes de la sabana cundiboyancense), acompañado de males sociales e instaurando costumbres contrarias a las enseñadas por los primeros padres.

Ocasionado el mal, Goranchachá abandonó sus seguidores asentados en la población de Hunza (hoy llamada Tunja, capital del departamento de Boyacá). Vaticinándoles un futuro desastroso que se avecinaba. Desapareció dejando un fétido olor. Tanta maldad hizo que se originara un fuerte diluvio en toda la sabana de Bogotá por parte de Chibchacon (dios de la guerra y protector de los Muiscas y Tierra) como castigo por toda la maldad ocasionada por los seres humanos de la sabana de Bogotá.

Bajo estas circunstancias, llegó un dios benévolo y benefactor de los Muiscas, Bochica, quien se apiadó de la miseria de los Muiscas. Al ver las consecuencias de aquel diluvio insesante conformó el hoy, llamado Salto del Tequendama (Cundinamarca) para desaguar la inundación en la sabana de Bogotá, trayendo a su paso un nuevo orden en medio del caos, que no era más que instaurar lo ya dado por los primeros padres más la enseñanza de nuevas artes y oficios como la orfebrería, tejido y el cultivo de una nueva semilla, el maíz, con la que se organizaría nuevamente la sociedad muisca caída. Enseñó también la definición de fechas para la siembra y la recolección (que se ve en el calendario solar de la ciudad de Sogamoso, Boyacá). Luego, antes de partir esta divinidad, increpó a Chía por el mal que había ocasionado, dejándola como astro para la noche.

Si relacionamos este relato de la familia Muisca con los datos del Evangelio cristiano notaremos que, desde una interpretación interreligiosa de los mitos o núcleos fundantes de las religiones, encontramos rasgos semejantes en la explicación del mal en el mundo y la añoranza del bienestar de los orígenes. Los relatos que expresan una interpretación del origen del mundo y la vida; de la ocasión del mal en diversas formas, manifiestan también la acción constante de la divinidad en la historia humana en su favor, contando con la actitud de cambio por parte del ser humano al reconocer una nueva oportunidad de vida.

¿La naturaleza se ha ensañado? ¿Resurgen los dioses Chibchas?
En este contexto de esperanza que instaura la Pascua cristiana, podríamos ver racionalmente y con sentido ético civil las catástrofes naturales, es decir, desde otro punto de vista: El ser humano ha venido usurpando terrenos de la Naturaleza y ahora ella misma está volviendo a ocupar: humedales, planicies, cuencas de ríos, linderos de lagunas que fueron desaguadas en otros momentos...

Si a eso le sumamos la contaminación en las grandes urbes, pues no es para menos que la Naturaleza esté llorando el daño que le producimos como especie humana. Si llueve insesantemente es referencia del desequilibrio ambiental en el planeta, así como los grandes deshielos en los polos y en estos días en Canadá al comenzar la primavera o las sequías en otros terrirtorios.  La lluvia insensante en crudos inveirnos trae dolor, aunque también esperanza para el restablecimiento del orden y la paz.  Este tiempo en el que vemos la desesperanza puede invitarnos a realizar ritos personales como el cambiar nuestros hábitos de irrespeto y explotación de la Tierra y nuestros hermanos.

Las expresiones que desarrollaremos a continuación expresan un interés, al que desde la posibilidad interpretativa desde el cristianismo, pueden ofrecer un sentido esperanzador y pascual en el marco de la fiesta de Pascua y del día de la Tierra.  Evitamos particularidades culturales que podrían ser revisadas y que no es nuestro interés profundizar en ellas en este momento. Haremos alguna referencia a alguna de ellas como, por ejemplo, el significado de la serpiente en cada cultura y religión.

Nos interesa resaltar en este relato Muisca cómo la divinidad (con diferentes nombres) aparece actuando en la historia humana, para guiar, salvar y enseñar. También aparece el antagonista de la divinidad que con poderes de divinidad con los que engaña al ser humano, pero finalmente es lanzado a la oscuridad por la verdadera divinidad manifiestando así su poder en favor del ser humano y en continuidad con el sentido original para todo lo creado:


3. DEL RELATO MUISCA A UNA INTERPRETACIÓN CRISTIANA

…ingresó desde el Sol a Baqué…
Para los Muiscas y otros pueblos precolombinos asentados entre México y Perú, recibieron influencia cultural de Aztecas y Mayas, por lo cual la imagen del dios creador para los Muiscas es representado también mediante la figura de la serpiente, como representación al dios creador. En Centroamérica también aparece la figura de la serpiente emplumada con un doble significado serpiente, como tierra y materia; la pluma, como energía divina y cósmica. Esta precisión a fin de no distorsionar el ejercicio de interpretación en el que la serpiente representa en la tradición judeocristiana no la imagen de Dios, sino la traición y sagacidad, según la interpretación de los habitantes y pueblos del desierto en el Medio Oriente.

El Dios cristiano, el Padre de los Cielos, se encarna en la historia humana, en la persona de Jesús para salvar al hombre. Ya desde el relato mítico judeocristiano de la creación del mundo, Dios está presente desde el comienzo de la historia del mundo, pues al ire creando el mundo ve que todo lo que va creando cada día está bien, bendiciendo lo creado, hasta llegar a la creación del ser humano a quien crea a su imagen como semejante suyo.

…debieron aprender a vivir en la realidad, aprendiendo a trabajar y servirse de la naturaleza (piedra, fuego, colectas de cosechas y caza)…
Al ser humano, creado a imagen como semejante de Dios (Gen 1,26; 2, 7.18.21-23), le fueron dispuestas las cosas para que les diera nombre, las organizara y las llevara a su perfección (Gn 1, 28-30; Gn 2,19-20).

El relato nos afirma que la divinidad Bachué y su esposo siguieron el camino por la planicie generando prole y educándola por todo lugar, dejando paz y armonía. No hay duda que esta narración es explícita comprensión del matrimonio en el que están las dos tareas fundamentales de generación de prole y educarlos en las costumbres y valores de la nueva familia, lo cual es reconocido por varias culturas, tanto en las asumen la monogamia como aquellas en las que se permite la poligamia para la realización de familias.

Encontramos para el caso católico, en la legislación del Derecho Canónico de 1982 una semejante comprensión del matrimonio en su libro IV sobre la Función de Santificar de la Iglesia. Es evidente la unidad de comprensión de esta tradición y costumbre con otras culturas como la Muisca, que distantes en el tiempo y en la geografía, se identifican con la visión conjunta de costumbres que han asumido los seres humanos en diversas culturas para su bienestar social y político en relación al matrimonio: Canon 1055, parágrafo 1: La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados.

[Chía, la Luna] instauró la oscuridad y el mal…
Goranchachá, profeta de Bochica instaura costumbres contrarias a las enseñadas por los primeros padres. Es evidente que hay un antagónico personaje contrario a la bondad de Dios y que en los relatos míticos representa el mal. En este caso no sólo la oscuridad que representa la Luna, sino quien con tiniebla y oscuridad ve su propia vida, caso del Zaque Goranchahá que busca venganza por uno de sus seguidores, con lo que no sólo busca la muerte de quien lo ofendió, sino que rompe las costumbres dejadas por los primeros padres. Esta es una relación directa con el sentido anterior del matrimonio en su tarea de educar con costumbres y valores propios a sus hijos.

Para el cristianismo, la maldad es expresión del egoísmo del ser humano, que ocasiona desventura a sus congéneres y a su entorno. El ser humano egoísta lleva, con este actuar contrario a lo aprendido, la misma muerte y hace contrario el proyecto de la vida dada por el Padre. Es precisamente el sentido de la Resurrección en la Vigilia Pascual en la que Cristo vence la muerte y manifiesta su victoria sobre ella para instarurar una nueva creación, un nuevo comienzo. Que podría ser para el creyente de hoy un cambio en sus hábitos en el cuidado de sí, de los demás y de lo otro que llamamos Naturaleza.

 

..llegó un dios benévolo y benefactor de los Muiscas, Bochica
Como decíamos, la divinidad se manifiesta de manera novedosa y bajo nuevas expresiones en la historia humana. En la tradición judeocristiana el mismo Dios que crea, redime, salva y guía (Padre, Hijo y Espíritu Santo) se deja ver en cada acontecimiento de la historia humana desde su creación.

Podríamos entender que la manera como los Muiscas vqn presentando sus dioses en estos relatos de creación del mundo, origen de la maldad y restablecimiento del bien, fueron presentados de manera análoga a como los cristianos interpertamos la acción de Dios cuando se revela: Es la misma divinidad, bajo diferentes figuras divinas y en diferentes momentos de su historia humana [Padre (Creador), Hijo (Redentor), Espíritu Santo (Guia)]. Estas figuras tienen en común la instauración del orden, la enseñanza de costumbres y tradiciones, así como de artes y oficios para dignificar la vida de las culturas, cuando el ser humano reconoce que se ha equivado con su "ingeniería".

Se interpreta también que así como Bochica, Jesús, el nuevo Moisés, afirma contundentemente que no viene a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento (Mt 5,17), expresado en las tradiciones que hicieron en el comienzo del pueblo de Israel, el pueblo de la promesa, el pueblo que Dios se escogió para ser ejemplo para otros pueblos de la humanidad. Hoy es tarea de los cristianos humanizar sus costumbres en pro de sí mismos como especie y en beneficio de su entorno en medio de la crisis ambiental. Reiteramos que este cambio de visión puede ser entendido como nuestro rito para actualizar la comprensión del mito del establecimiento del orden y de la atención al diseño original que Dios se ha propuesto con la humanidad y la Creación entera.


…el cultivo de una nueva semilla, el maíz con la que se organizaría nuevamente la sociedad…
La cultura del maíz es la expresión de que la vida gira en torno a las bondades de este grano. Esta semilla dada a un grupo humano que se fue descubriendo sus bondades para seres humanos y animales es un referente de comprensión, por ejemplo, para la ciencia que es el germen del conocimiento que debe emplearse para restablecer las situaciones que el mismo conocimiento humano mla empleado ha causado los daños que la humanidad padece.

El maíz en este relato es el nuevo origen de la vida. Si recordamos otros escritos como el poema Maya del Popol Vuh, el ser humano es hecho de dos especies de maíz (blanco y amarillo), y como resultado de varios intentos de la máxima divinidad en tener un interlocutor, alguien que lo reconociera y lo buscara en el mundo creado. El maíz es una semilla de nuevo comienzo luego del diluvio, con el se empieza a originar la vida y todas sus formas.

Para el cristianismo Jesús deja la nueva semilla: “un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros como yo los he amado” (Juan 15,12). Esta es la nueva semilla, la nueva alianza entre Dios y los seres humanos: el amor sin límites. Todo quien actúe como Jesús, será no solo semilla, sino fruto de vida para otros. Con ello se logra un nuevo modelo de sociedad, la sociedad humana alternativa en la que el ser humano logra y se le devuelve su dignidad, la de ser hijo de Dios.


[Bochica enseñó] …la definición de fechas para la siembra y la recolección Es claro que un maestro no sólo enseña el qué, sino el cómo y el cuándo.
Jesús enseña con su testimonio de vida la entrega total y la manera de actuar de Dios en favor de los más desposeídos y no reconocidos y como dice San Pablo a tiempo y a destiempo.

Jesús es quien enseña el rito de la CONMEMORACIÓN, que actualizamos en cada celebración de la EUCARISTÍA y con especial énfasis haciendo el memorial de la última cena (Mateo 26, 26-29 y paralelos), que recordará nuevamente Pablo cuando reprende a los Corintios por hacer reuniones que no son memorial, sino reuniones de disputas y en las que cada uno come lo que lleva avergonzando a los hermanos que poco tienen (1Cor 11, 17-33):

“Porque recibí del Señor lo que les he transmitido: que el Señor Jesús la noche en que fue entregado, tomó pan y después de dar gracias lo partió y dijo: ‘Este es mi cuerpo que se entrega por Ustedes: hagan esto en memoria mía’” (1Cor 11, 23).
La conmemoración hoy es la solidaridad con quienes padecen el malestar de la Naturaleza, el cambio de actitudes hacia los demás, un nuevo comienzo de lo que ya venimos haciendo para orientarlo hacia la finalidad de la ingeniería divina que se descubre día a día con el desarrollo de las ciencias.

[Bochica] increpó a Chía por el mal que había ocasionado, dejándola como astro para la noche.
Jesús increpó más de una ocasión al mal que habitaba en medio del pueblo de Dios. No hubo ocasión en la que como maestro corrigiera acerca de las erradas interpretaciones de la Ley y los profetas a los fariseos, o que mostrara la misericordia en tantos milagros de sanación y liberación, expulsando demonios y corrigiendo el camino de quienes curaba y de quienes debieron ayudar a sanar a sus propios enfermos (Cfr. Endemoniado de Gerasa Lc 8, 26-39, en donde la sanación está no solamente en la curación de Jesús, sino en la acogida que haga la comunidad que rechazó a aquel joven llevándolo a vivir en los cementerios, por ello Jesús no le concede seguirlo v.39).

Jesús ha dejado la esperanza de vencer la noche, la oscuridad, la muerte por obra del Padre que lo ha resucitado. Esa es la esperanza cristiana: que ante la muerte Dios es más fuerte, que ante el dolor hay regocijo, ante la enfermedad está el sentido de la sanación, a veces física, pero sobre todo desde el interior, donde el ser humano se encuentra con Dios y descubre el sentido de su vida y destino.

En la noche de la vigilia Pascual (Sábado Santo) se resalta en el pregón la esperanza de la nueva creación, en la que la vida vence sobre la muerte. Aquí algunos fragmentos de ese Pregón de la Vida:

Alégrense, por fin, los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías del cielo, y por la victoria de rey tan poderoso, que las trompetas anuncien la salvación.

Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.

Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón, a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y ha borrado con su sangre inmaculada la condena del antiguo pecado.

Esta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye a la gracia y los agrega a los santos.

Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo!