Una reflexión ecoteológica como aporte a la celebración del 5 de junio, Día Mundial del Ambiente que en este año coincide con el Día de la Ascensión del Señor pues reconocer a Jesús como Cristo, el Ungido, el Salvador; como el Dios mismo en persona, sugiere dignificar la materia, el universo, la Creación en virtud de su Encarnación. Que el esfuerzo por tejer koinonía cósmica, sea primicia del Espíritu Santo que crea, re- crea, salva re-creando, nos concede la paz y disipa los temores para proclamar por todo el mundo la Buena Noticia del Reino de Dios, el Amor sin medida: nuestra única salida.
A mediados de mayo, se realizó un Encuentro de Experiencias de Acción Colectiva desplegadas respecto a la exploración y explotación de la naturaleza a través de los llamados Megaproyectos Mineros[1]. Esta iniciativa fue liderada por la Pontificia Universidad Javeriana, con el respaldo de varios proyectos, redes y organizaciones dedicadas a la reflexión y acción en torno a los impactos y transformaciones de la minería en los diferentes ecosistemas y asentamientos humanos del país.
Voceros de comunidades del Cauca, Chocó, Santander, Guajira, Tolima, Bogotá, entre otros, fueron relatando las situaciones que han afrontado con la llegada de las grandes empresas mineras a su territorio. En general, se observaron tres tendencias: la oposición radical a cualquier iniciativa de explotación, la negociación a cambio de bienes y servicios, y el sometimiento a las nuevas políticas económicas. En cada una de estas posturas, interactúan aspectos socio-culturales como por ejemplo cosmovisiones y sentidos sagrados de la naturaleza; aspectos éticos referidos a la preocupación por la sustentabilidad y la validez de los métodos utilizados para conseguir los fines, y aspectos legales fundamentados en los derechos consagrados en la Constitución Nacional de 1991 y el Derecho Internacional Humanitario.
Sobre este último punto, el Encuentro suministró abundante orientación puesto que ante el anuncio (a veces oficial, otras veces de “facto”) que el subsuelo será objeto de estudio preliminar o de explotación, las comunidades reaccionan buscando defensa de su integridad y del entorno biofísico en el cual habitan. Dado que hay una directa correlación entre los sitios de mayor riqueza y la presencia de comunidades ancestrales, el conflicto de fondo se plantea desde una abismal diferencia entre el significado, valor y uso de la naturaleza, ya que lo que para algunos es un sujeto (Madre Tierra) para otros es un objeto (“Recursos Naturales”). En ese contexto, el Derecho Ambiental se suma a otra serie de instrumentos que tienen las comunidades para hacer oír su parecer. En el Encuentro se socializaron acciones inspiradas en la No-violencia activa, uso de las redes sociales y piezas publicitarias para sensibilizar a la población sobre el conflicto que ha ocasionado asesinatos, intimidación, desplazamiento, apropiación indebida de títulos de propiedad, deforestación, contaminación, es decir escandalosos atropellos a la dignidad humana y de la naturaleza.
Otro de los análisis tiene que ver con los principios y grados de negociación. Para algunos, es inadmisible la explotación minera por ser una manera equívoca e insostenible de “desarrollo”. A las voces provenientes de las culturas indígenas, se suman cifras desde la economía ambiental que desenmascaran la falacia de la llamada “locomotora minera”. Para otros, en cambio, hay que reconocer los avances de las empresas a nivel de responsabilidad social y ambiental, hacer valer los D.D.H.H, confiar en los adelantos tecnológicos y los mecanismos legales, y obtener beneficios representados en programas para generar empleo o comercializar productos, mejorar la calidad de la educación, salud o vivienda, en contraprestación de la explotación minera. Una tercera postura, cede ante la presión del modelo occidental y termina aceptando, sin más, el avasallante ritmo de la obtención de capital a costa de la biodiversidad de la naturaleza y las tradiciones étnico- culturales.
A este debate, se agrega el escandaloso contexto de corrupción del país que tiene un nuevo episodio en la llamada “piñata” de otorgamiento ilegal de títulos mineros y las exigencias internacionales para que las grandes empresas sean transparentes en los informes contables con el fin de evitar que los dineros de las regalías sean desviados y las zonas más ricas en bienes naturales sean, a la vez, las más empobrecidas.
Pero, el problema no es sólo si se explota de manera inadecuada la naturaleza, sino si lo hacen las grandes empresas o los pequeños mineros. Así, por ejemplo, en algunas zonas, las comunidades se polarizan por esta razón. Pero, sea que los yacimientos sean explotados de manera autónoma y artesanal por los nativos de lugar, o sean contratados como obreros por la gran empresa, el conflicto de fondo se mantiene, al convertir la naturaleza en capital pues se supone que ese es el motor del progreso.
Por supuesto, el dilema ético es de inmensas proporciones. Lo que está en juego es la vida misma. De ahí que sea necesario preguntarse sobre el papel que están jugando las instituciones que han contribuido a nutrir la reserva espiritual de la humanidad durante siglos. Si este debate no se agota en instancias del gobierno ni estructuras estatales, si ya son muchos los movimientos ciudadanos, actores académicos, gremios, ONGs, quienes se han pronunciado al respecto. ¿Dónde están las tradiciones religiosas con su perspectiva sobre la vida? Y en concreto, ¿Cuál ha sido el papel del cristianismo, tanto católico como protestante, mientras todo esto acontece (cf. Lc 24, 18)? ¿Cuál es la posición de la Iglesia en este debate?
Para responder la pregunta, hay aclarar qué se entiende por cristianismo y qué comprendemos por iglesia. Esto es necesario debido a que la mayoría de los medios de comunicación, reducen la Iglesia a las instancias de la Jerarquía eclesiástica, por lo que la pregunta podría circunscribirse a los pronunciamientos oficiales de los ministros ordenados frente al dilema que afecta a la población y atenta contra la obra del Creador. Pero en un sentido amplio, alguien podría afirmar que en estos movimientos ciudadanos que lideran acciones colectivas, hay laicos comprometidos, personas que beben del Evangelio de Jesús, la valentía para defender la vida en abundancia que el Señor ofrece (Jn 10,10) incluso con el riesgo de ofrendar su vida misma.
Sea cual fuere la comprensión de Iglesia, el interrogante va dirigido a rescatar la dimensión ecológica del cristianismo. Si a la pregunta ¿Qué está pasando con los mega-proyectos mineros? se adiciona ¿Por qué pasa lo que pasa? es necesario también cuestionar ¿Dónde está Dios mientras pasa lo que pasa? ¿Dónde está el Creador mientras su Creación es arrasada y sus creaturas son asesinadas? En esta óptica, la reflexión teológica sobre la cuestión ecológica será inspiradora de criterios de acción y fuente de discernimiento de valores que conduzcan a la sociedad a un buen vivir, a descubrir el verdadero tesoro.
De este modo, la pregunta ¿Dónde estás tú mientras pasa lo que pasa? puede tener referentes de respuesta en la Revelación del Dios del Amor a través de la Sagrada Escritura, el Magisterio y los aportes de la Teología contextual. Se intuye que no es un camino fácil pero si muy urgente, por lo que una sana ecoteología tiene que derivar en directrices para actuar y transformar el mundo según el querer del Dios. El ¿Qué debemos hacer frente a esto que está pasando? ¿Cuál es el aporte concreto de una persona cristiana frente al conflicto con los megaproyectos mineros? invita a conocer más de fondo la realidad del problema y a la creativa toma de decisiones para ser coherentes con el Evangelio, pues por lo escuchado en el Encuentro de Mayo, los cristianos estamos llegando tarde a la cita, o fallamos por prejuzgar las acciones políticas de quienes pretenden defender los intereses de las víctimas o simplemente adoptamos un silencio cómplice o una indiferencia asesina, mientras otros lanzan los dados de la muerte.
Ahora que nos toca el turno, es imprescindible rescatar no sólo la certeza bíblica de la Creación o la promesa cristológica del final de los tiempos, sino la actitud profética de quienes comprenden que denunciar la injusticia ya es un paso para hacer vida la premisa “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados Hijos de Dios” (Mt. 5,1-16)
En octubre de 2008, la Secretaría Distrital del Ambiente (SDA) propuso al Equipo de Investigación ECOTEOLOGIA, un trabajo conjunto para concientizar a la población católica sobre los daños ambientales del uso de musgo en la elaboración del pesebre y a la vez, explorar argumentos catequéticos para celebrar una Navidad Ecoteológica.
Al analizar la situación, se concluyó que el asunto no podría restringirse a tan sólo una época del año ni a sólo una agrupación religiosa, así fuera mayoritaria. Por eso, se decidió constituir una Mesa de trabajo "ecoteológico", convocando inicialmente iglesias cristianas y luego a otras religiones presentes en el escenario del Distrito Capital, para pensar la gestión ambiental urbana desde las perspectivas de fe de cada una de las tradiciones espirituales participantes. El espacio adoptó el nombre de "MESA ECOTEOLOGICA INTERRELIGIOSA DE BOGOTA DISTRITO CAPITAL"
Durante estos casi tres años, se ha contado con la presencia de integrantes de las algunas Diócesis Urbanas de la ciudad, zonas pastorales de la Arquidiócesis de Bogotá y de la Pontificia Universidad Javeriana, representando el pensamiento de la Iglesia Católica de Rito Romano; delegados(as) de las Iglesias Luterana, Anglicana, Menonita, Hermandad en Cristo, Presbiteriana, Evangélica Luterana; integrantes del Centro Cultural Islámico, Centro Budista Tibetano y representantes de las culturas Nasa y Misaj (que siendo del Cauca, están realizando trabajos en Bogotá) . Además, se han vinculado algunas ONGs ambientalistas, no confesionales. Esta gran diversidad de cosmovisiones congregadas en torno a una realidad común: el territorio que sustenta la vida de la ciudad, los problemas ambientales que a todos nos afectan y los ideales que anhelan la plenitud de la vida y la felicidad.
En este contexto, se ha tratado de contrarrestar dos grandes "analfabetismos":
1. El analfabetismo ecológico (recordando a Edgar Morin, quien propone una alfabetización ecológica). Realmente la ciudadanía desconoce la estructura ecológica de la ciudad que nos acoge, no sabemos a ciencia cierta ¿qué está pasando? y ¿por qué pasa lo que pasa? por lo que es importante que los lìderes religiosos se instruyan con los avances de las ciencias ambientales.
A través de la Alfabetización ecológica se aprende a comprender lo que realmente está sucediendo en el Planeta y la ciudad, identificando las causas profundas de la problemática ambiental. El lenguaje técnico entra en diálogo con las ciencias sociales, la filosofía y la teología para interpretar la realidad del agua, el suelo, el aire, la flora, la fauna, etc.
2. Analfabetismo religioso pues, a veces pesan más los sesgos históricos respecto a otras tradiciones de fe, lo que impide construir puentes de diálogo que enfaticen más los aspectos comunes que las diferencias.
A través de laAlfabetización religiosa, se busca superar los prejuicios y preconceptos respecto a otras creencias y tradiciones religiosas. El simple hecho de reconocernos parte del mismo"Oikos"(hogar) contribuye a crecer en elECU-menisno en diálogo con laECO- logía y laECO-nomía. Aunque somos diferentes, hay muchas cosas que nos unen, y una de ellas es la preocupación ecológica, en un mundo que reconocemos creado por Dios. Por ello, en la MESA ECOTEOLOGICA se aprenden no sólo temas biológicos o tecnológicos sino que se abordan perspectivas socio culturales y teológicas, que enriquecen nuestra espiritualidad.
Por ello, se ha tratado de comunicar el conocimiento científico de los funcionarios de la SDA, especialmente del Area de Flora y socializar los imaginarios, valores y experiencias que cada tradición religiosa ha cultivado respecto al mundo, el ser humano y Dios.
De ahí que la razón de ser de la MESA ECOTEOLÓGICA INTERRELIGIOSA DE BOGOTÁ D.C., sea el diálogo y la cooperación entre las diversas expresiones religiosas presentes en la ciudad, con el fin de promover una gestión ambiental urbana fundamentada en los aportes de la reflexión ecoteológica.
En tal sentido, la MESA es un espacio abierto, flexible, dinámico. El servicio que prestan la Secretaría Distrital del Ambiente (SDA) y el equipo de Investigación ECOTEOLOGIA es animar y coordinar dichos procesos de diálogo y cooperación.
Siendo así, la MESA ECOTEOLOGICA es una manera de contribuir a que la sociedad bogotana, vaya adquiriendo una cultura ambiental enmarcada en la sustentabilidad de la vida. Si en cada templo, centro de culto, parroquia, seminario, convento, colegio, obra social, liderada por las diversas tradiciones religiosas presentes en la ciudad, se forma a los ciudadanos y ciudadanas con datos ecológicos, criterios ambientales y destrezas para convivir en armonía con los ecosistemas, entonces se generará un efecto multiplicador muy amplio y perdurable en el tiempo, ya que la convicción religiosa potenciará la responsabilidad ambiental y el ejercicio de la autonomía ética en el cuidado de la Creación.
Desde esta perspectiva, se ha propuesto que durante el 2011 se trabajen mancomunadamente en estas siete (7) líneas directrices:
1. GESTIÓN AMBIENTAL DOMESTICA: Que cada organización religiosa participante en la Mesa Ecoteológica, se proponga implementar un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) en alguna de sus sedes. Esto implica aprender a hacer un diagnóstico ambiental, calcular la "huella ecológica" institucional y diseñar un plan de manejo de los impactos ambientales. Si esto se logra, cada entidad se convertirá en una auténtica "aula ambiental" en la que, experiencialmente, se aprenda a vivir y convivir con el Planeta. De esta manera, los sistemas de reciclaje, manejo de agua, energía, fauna, flora, descontaminación del aire, agroecología, arquitectura sostenible, etc será "textos vivos" para ahondar más en el conocimiento de los designios del Creador respecto a su Creación.
Para tal efecto, se cuenta con la asesoría del personal técnico de la Secretaría Distrital del Ambiente y de estudiantes de algunas Facultades cuyo interés sea promover una adecuada gestión ambiental.
2. INFORMACIÓN ECOTEOLOGICA INTERRELIGIOSA: En cada reunión mensual, se estudia algún documento internacional en el que se articule el diálogo interreligioso, intercultural con la cuestión ecológica. Por ejemplo los documentos de Naciones Unidas sobre Diálogo entre Civilizaciones, "La Carta de la Tierra" (ONU), la "Declaración del Bien Común de la humanidad y la Madre Tierra" que Boff y D´Escoto están liderando, los aportes del "Parlamento de las Religiones del mundo", coaliciones ecuménicas para el cuidado de la Creación, la propuesta de Sumak Kawsay (Buen Vivir) por parte de los pueblos andinos, artículos sobre ecoteología interreligiosa y otros textos de sabiduría ancestral, etc.
3. FORMACION ECOTEOLOGICA, se llevará a cabo el Diplomado sobre Gestión Ambiental Ecoteológica mediante convenio entre la SDA y la PUJ y la participación de líderes de las diversas organizaciones religiosas. También está la posibilidad de realizar cursos más cortos para grupos específicos y algún evento público (foro, simposio) para dar a conocer los aportes de las religiones ante la crisis ecológica y ambiental.
4.CONOCIMIENTO INTERINSTITUCIONAL: Se rota el sitio de reuniones, dando posibilidad de conocer más de cerca cada una de las organizaciones. Durante 2011 ya se realizaron reuiones en la sede de la Diócesis de Engativá, el Centro Cultural Islámico, Pontificia Universidad Javeriana y se proyecta celebrar el Día del Ambiente en el Jardín Botánico, con la guía de autoridades espirituales del Cauca. En los siguientes meses, se aspira a conocer la experiencia de las Iglesias Anglicana, Menonita, Presbiterana, el Templo Budista, etc
5. ARTICULACIÓN CON OTRAS REDES, CAMPAÑAS, MESAS DE TRABAJO, de tal manera que se geo-referencian los esfuerzos y acciones de los integrantes de la Mesa Ecoteológica. En este marco, cabe el apoyo y divulgación de las Campañas de la SDA (Domingo de Ramos,cruz de mayo, musgo), la interacción con la Mesa por la Paz de Teusaquillo (Rio Arzobispo), acercamiento a otras experiencias en la localidad de Suba (Liceo Ecológico), Ciudad Bolivar, San Cristobal (Río Fucha), Quebrada la Vieja, etc.
6. CONVOCATORIA a otras organizaciones religiosas, por ejemplo, contactar a los hermanos judíos, Bahai, cabildos indígenas muiscas, comunidades afrocolombianas, Iglesia de los Santos de los últimos días (mormones), entre otros.
7. COMUNICACION: Aprovechar el grupo en facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=112074731760, Abrir un blog para la Mesa Ecoteológica, aprovechar links de las páginas web de las entidades participantes, videos de nuestras experiencias a través de youtube, programas de radio y TV (por ejemplo la emisora en internet, en la que Luis Alberto Rubiano, de la iglesia evangélica luterana, tiene un espacio, en http://evrradio.ielco.org/o el programa de los domingos sobre el Río Fucha que Alejo Londoño S.J. asesora en "Vientos Stereo" 94.4 FM)
Todo esto implica una actitud de crecimiento interior, un afán por vivir una ecoespiritualidad y una mística de comunión con el Creador en su Creación.
Los integrantes de la MESA ECOTEOLOGICA INTERRELIGIOSA DE BOGOTA D.C., reconocen con humildad que este no es el único ni exclusivo esfuerzo por articular ecología y religiones pero que existe la responsabilidad histórica de contribuir con acciones concretas al desarrollo sostenible de Bogotá, la región, el país y el mundo.
Son muchos los retos que se plantean desde la vivencia de la MESA ECOTEOLOGICA, ya que se requiere de una gran paciencia y sabiduría para generar una autentica acción comunicativa desde la pluralidad de intereses y visiones respecto a la ecologia, la ecoteología, la gestión ambiental y el desarrollo. Entre los aspectos de mayor relevancia están:
a) La resignificación del sentido de lo humano en relación con la Madre Tierradesde una perspectiva compleja y holística de la Creación. ¿Desde qué argumentos se distingue el bien común de la Madre Tierra del bien común de la humanidad?
b) La necesidad de estudiar el trasfondo de las racionalidades capitalistas y los modelos neoliberales con el fin de explorar alternativas al desarrollo desde otros enfoques económicos
c)La identificación de categorias comunes entre las diversas religiones, de tal modo que sea posible realizar un diálogo permanente y en profundidad.
Así, la MESA ECOTEOLOGICA INTERRELIGIOSA está servida para nutrir las búsquedas existenciales contemporáneas. Cada creencia religiosa presente en la ciudad tiene su silla. Se espera que con el paso del tiempo, se concreten los aportes de las reflexiones y encuentros, de tal modo que se haga evidente lo que Felix Wilfred escribió en su artículo ecoteología interreligiosa en la Revista Concilium Nº 331 de 2009:
"El desarrollo de una ecoteología interreligiosa supone que cada tradición religiosa examine críticamente su credo, su visión del mundo y sus valores, para ver hasta qué punto ha sido responsable de la crisis ecológica, sobre todo por potenciar un miope antropocentrismo. Por otra parte, las mismas tradiciones religiosas podrían darnos actualmente los elementos necesarios para superar la crisis adentrándonos en una relación armónica con la naturaleza y con toda la realidad " (p. 392)
PASCUA CRISTIANA CON SABOR MUISCA: Una comprensión esperanzadora en tiempo de diluvios
Por John J. Castiblanco P.
Teólogo
No tendríamos por qué desconocer que en todas las religiones, grupos y culturas humanas se han construido explicaciones posibles para comprender el origen del mundo, el origen del mal en la humanidad, el sentido de la enfermedad y el sufrimiento, así como la esperanza en la vida más allá de esta realidad que vivimos. Todas ellas se han dado y construido a lo largo de años mediante celebraciones anuales, ritos y tradiciones mantenidas por las culturas mediante narraciones que datan de cuando los grupos humanos pasan de la condición de nomadismo a la sedentarización, que les permite maneras de organización social religiosa, política, artística y en general cultural que transmitirán de generación en generación como parte de su legado e identidad.
En este año 2011, nos vemos enfrentados a diversas catástrofes naturales y otras artificiales apenas iniciando el año. Contamos terremotos (Japón), diluvios interminables (Colombia y buena parte de Latinoamérica), huracanes devastadores y deshielos (Estados Unidos y Canadá) y sequías (Centroamérica), con lo que se afectan las siembras, los ciclos de la vida y en general el bienestar de las especies del planeta. Ya sabemos que todo ello se encierra bajo de nombre de crisis ambiental, eje y centro de la reflexión de los ecoteólogos. Por ello esta reflexión aunada con una interpretación de los mitos de pueblos que en estas latitudes colombianas padecieron inviernos interminables, resulta esperanzador para el contextual pascual 2011 y en el que por coincidencia en uno de los días del triduo pascual cristiano 2011 tiene lugar el día de la Tierra (Abril 22), cuando se conmemora la muerte injusta de Jesús con la esperanza de que se cumpla la promesa de nueva creación y comienzo al tercer día.
Recordamos el sentido cósmico de la Pascua presentado en este blog el pasado año (N° 04/04, abril 07 de 2010), que pondrá en contexto el sentido de esperanza y resurgimiento de la vida en la estación de Primavera del hemisferio norte de nuestro planeta, y que guía el calendario de las fiestas de pascua de los cristianos en el mundo.
1. EL MITO COMO COMPRENSIÓN Y EL RITO COMO ESPERANZA
Haciendo un poco de memoria histórica de la humanidad, en las antiguas culturas encontramos diversas comprensiones y elaboraciones literarias, religiosas y artísticas acerca del origen del mundo y el ser humano, así como posibles explicaciones sobre el mal, la enfermedad y el sufrimiento humano que en los relatos míticos ofrecen una comprensión de tales situaciones desde una concepción simbólica y no exhaustivamente racional, que deslegitimaría los contenidos profundos que se quieren transmitir en la narración mítica, no están sujetos al tiempo cronológico, ni situaciones históricas precisas, porque su interés es ofrecer reflejar el destino del ser humano y del mundo ordenado.
Por estas razones, los mitos logrados en cualquier cultura deben ser interpretados correctamente con la ayuda de ciencias especializadas (hermenéutica, filología, estudios culturales, arqueología, historia, lingüística, etc), porque pueden ayudar a explicar la propia y actual condición humana, fijando la atención, sobre todo, en la interioridad que se quiso narrar. Es decir, las situaciones humanas narradas por otros se hacen familiares para quien nuevamente las lee porque habla de su ubicación y búsqueda de sentidos posibles ante aquello que el mito narra (origen del mundo, el mal en el mundo, la esperanza, etc.). Algunos pensadores seguidores del filósofo W.G. Hegel afirman que “mediante el mito se supera la absoluta exterioridad natural y surge en ella algo así como interioridad” (Hernández-Pacheco, Javier. Hipokeímenon. Origen y desarrollo de la tradición filosófica, 34-35). Con lo que vemos que el mito parece ofrecer otras posibilidades para hallar referentes de ubicación de sentidos.
Valga decir que los grupos humanos han creado arquetipos para darse una plausible explicación y referente de las condiciones que viven, empezando por aquella de darse una explicación de su existencia y los males que la aquejan, así como la esperanza de un cambio favorable ante las vicisitudes contrarias a la vida y la armonía. Respecto al mal, varios mitos explican cómo su existencia en el mundo es el resultado de la ruin intención que el mismo ser humano ejerce sobre sus propios congéneres y demás seres coexistentes. Valga recordar los relatos de la tradición judeo cristiana que dan razón del origen de los males en el mundo como, por ejemplo, la rebelión de la voluntad realizada por los primeros padres de la humanidad en contra de Dios en el Jardín del Edén (Gen 3) y que se desató como origen de los demás males que se siguen narrando como el fratricidio (Caín contra su hermano Abel, Gen 4, 1-16); la insolencia del ser humano al querer superar a Dios (Relato de la Torre de Babel, Gen 11, 1-9). Podríamos citar la saga que narra las costumbres en las ciudades de Sodoma y Gomorra (Gn 19, 1-29), las cuales son contrarias a las que el pueblo de Israel reconocía como sus valores morales y el poder de Dios (Cfr. Gen 19,5. 13.24.29).
Con todo esto podríamos interpretar desde la fe que si Dios, el arquitecto y gran ingeniero del universo, ha dispuesto todo para que la creación evolucione libremente y llegue a cumplir su finalidad teleológica liberadora, vemos también que a veces el interés del ser humano ha logrado la ejecución de una “ingeniería inversa” cuando da un uso contrario a las realidades creadas, incluso él mismo, logrando a la vez una finalidad inproductiva y perdida luego de tantos cambios y esfuerzos contrarios al diseño original, generando malestar individual y social. Cabrían aquí otras preguntas: ¿qué tan responsables son aquellos que han cambiado la finalidad del diseño original de Dios que las culturas han matizado en forma de normas, códigos y alianzas para no perder la memoria de ellas a lo largo de generaciones?¿por qué hoy se desconocen y se ridiculizan aquellos sentidos originales para el cuidado del ser humano como especie y las del planeta?
Esa situación de malestar social e individual ha permitido que, de la mano de los mitos, se realicen los ritos o técnicas por medio de las cuales los seres humanos buscan a su favor el restablecimiento de la condición original de convivencia y armonía. En algunos grupos humanos se manifiesta la práctica de pedir la intervención de los dioses mediante fiestas programadas, ritos comunes y celebraciones conmemorativas para establecer el orden perdido en el que existía la armonía y la paz. En otros relatos, la iniciativa de restaurar es porpuesta por la divinidad, ya porque actúan por cuenta propia o por el envío de emisarios (profetas liberadores) que, en su Nombre, ayudan a la especie humana a retomar el camino teleológico al que ya hicimos referencia desde el ejercicio de la conciencia.
Cada una de estas fiestas, ritos, conmemoraciones y fiestas contienen una riqueza de simbolismos que hoy, luego de largos años y de poder conocerlas comparativamente, ayudan a descubrir que la humanidad busca un sentido de bienestar. Los mitos, vistos en conjunto, ofrecen un sentido nuevo a las explicaciones racionales que el ser humano logra mediante las ciencias. Por su puesto que este nuevo sentido no anula o desconoce tales avances de la ciencia, sino que ofrece un nuevo horizonte con la intencionalidad no de hablar solo a la razón, sino “hablar a la conciencia” de quienes hoy habitamos el planeta a fin de ser responsables de un posible cambio.
Actualmente, en el rescate de las tradiciones ancestrales encontramos que la familia Muisca ofrece un aporte especial en materia de cuidado y formación ambiental en la que se aprenden técnicas y sobre todo actitudes de cuidado: No hacer daño, no hacerse daño y no permitir que nadie nos haga daño; y pautas para ser feliz: No enjuiciar, No justificarse no se airarse. Invitamos a ver estos hipervínculos:
2. UNA INTERPRETACIÓN CRISTIANA DE LOS MITOS MUISCAS DEL ORIGEN (Chiminigagua y Bachué-Ibagüé), EL MAL (Chía y Goranchachá) Y EL RESTABLECIMIENTO (BOCHICA) EN TIEMPO DE PASCUA
En este tiempo de lluvias y con la amenaza de desbordes de ríos, en el caso de la ciudad de Bogotá (Colombia-Suramérica), viene a la memoria el origen de los Muiscas y las condiciones por las cuales la Sabana de Bogotá fue inundada por el dios Chibchacon.
El dios Chiminigagua (el dios originador del mundo), quien se internó, como un rayo en forma de serpiente, desde el Sol, a Baqué (realidad creada-la Tierra), dio origen a los primeros padres de la humanidad. Ellos eran Bachué (la diosa de la fertilidad y madre del género humano) y su hijo pequeño Ibagüé, (que luego de crecer sería el progenitor del género humano), quienes salieron de la laguna de Iguaque (en Boyacá, cerca de la ciudad de Tunja). Ellos debieron aprender a vivir en esta realidad creada. Aprendieron a trabajar y servirse de la Naturaleza (piedra, fuego, colectas de cosechas y caza), desarrollaron otras habilidades que, luego de aprendidas, las transmitieron a sus hijos los Muiscas.
Bachué y su esposo siguieron el camino generando prole y educándola por todo lugar de la planicie cundiboyacense a donde fueron pasando, dejando enseñanzas, paz y armonía. Luego se sumergieron, para desaparecer en forma de serpientes, nuevamente en la laguna sagrada de Iguaque. Pasado el tiempo los Muiscas recibieron la visita de la diosa Chía (Luna, que significa nacida de la Tierra) quien instauró la oscuridad y el mal. Este mal en el mundo se llevó a cabo en la dictadura del Zaque Goranchachá, [hijo del Sol (Xué) y una doncella hija del cacique de Guachetá], quien en un comienzo era reconocido como profeta de Bochica, pero que luego de una ofensa cambió y comenzó a vengar el castigo que el cacique de Ramiriquí infligió a uno de sus acompañantes y seguidores. Tal venganza empezó por quitar el poder por la fuerza a las autoridades (caciques y zapes de la sabana cundiboyancense), acompañado de males sociales e instaurando costumbres contrarias a las enseñadas por los primeros padres.
Ocasionado el mal, Goranchachá abandonó sus seguidores asentados en la población de Hunza (hoy llamada Tunja, capital del departamento de Boyacá). Vaticinándoles un futuro desastroso que se avecinaba. Desapareció dejando un fétido olor. Tanta maldad hizo que se originara un fuerte diluvio en toda la sabana de Bogotá por parte de Chibchacon (dios de la guerra y protector de los Muiscas y Tierra) como castigo por toda la maldad ocasionada por los seres humanos de la sabana de Bogotá.
Bajo estas circunstancias, llegó un dios benévolo y benefactor de los Muiscas, Bochica, quien se apiadó de la miseria de los Muiscas. Al ver las consecuencias de aquel diluvio insesante conformó el hoy, llamado Salto del Tequendama (Cundinamarca) para desaguar la inundación en la sabana de Bogotá, trayendo a su paso un nuevo orden en medio del caos, que no era más que instaurar lo ya dado por los primeros padres más la enseñanza de nuevas artes y oficios como la orfebrería, tejido y el cultivo de una nueva semilla, el maíz, con la que se organizaría nuevamente la sociedad muisca caída. Enseñó también la definición de fechas para la siembra y la recolección (que se ve en el calendario solar de la ciudad de Sogamoso, Boyacá). Luego, antes de partir esta divinidad, increpó a Chía por el mal que había ocasionado, dejándola como astro para la noche.
Si relacionamos este relato de la familia Muisca con los datos del Evangelio cristiano notaremos que, desde una interpretación interreligiosa de los mitos o núcleos fundantes de las religiones, encontramos rasgos semejantes en la explicación del mal en el mundo y la añoranza del bienestar de los orígenes. Los relatos que expresan una interpretación del origen del mundo y la vida; de la ocasión del mal en diversas formas, manifiestan también la acción constante de la divinidad en la historia humana en su favor, contando con la actitud de cambio por parte del ser humano al reconocer una nueva oportunidad de vida.
¿La naturaleza se ha ensañado? ¿Resurgen los dioses Chibchas?
En este contexto de esperanza que instaura la Pascua cristiana, podríamos ver racionalmente y con sentido ético civil las catástrofes naturales, es decir, desde otro punto de vista: El ser humano ha venido usurpando terrenos de la Naturaleza y ahora ella misma está volviendo a ocupar: humedales, planicies, cuencas de ríos, linderos de lagunas que fueron desaguadas en otros momentos...
Si a eso le sumamos la contaminación en las grandes urbes, pues no es para menos que la Naturaleza esté llorando el daño que le producimos como especie humana. Si llueve insesantemente es referencia del desequilibrio ambiental en el planeta, así como los grandes deshielos en los polos y en estos días en Canadá al comenzar la primavera o las sequías en otros terrirtorios. La lluvia insensante en crudos inveirnos trae dolor, aunque también esperanza para el restablecimiento del orden y la paz. Este tiempo en el que vemos la desesperanza puede invitarnos a realizar ritos personales como el cambiar nuestros hábitos de irrespeto y explotación de la Tierra y nuestros hermanos.
Las expresiones que desarrollaremos a continuación expresan un interés, al que desde la posibilidad interpretativa desde el cristianismo, pueden ofrecer un sentido esperanzador y pascual en el marco de la fiesta de Pascua y del día de la Tierra. Evitamos particularidades culturales que podrían ser revisadas y que no es nuestro interés profundizar en ellas en este momento. Haremos alguna referencia a alguna de ellas como, por ejemplo, el significado de la serpiente en cada cultura y religión.
Nos interesa resaltar en este relato Muisca cómo la divinidad (con diferentes nombres) aparece actuando en la historia humana, para guiar, salvar y enseñar. También aparece el antagonista de la divinidad que con poderes de divinidad con los que engaña al ser humano, pero finalmente es lanzado a la oscuridad por la verdadera divinidad manifiestando así su poder en favor del ser humano y en continuidad con el sentido original para todo lo creado:
3. DEL RELATO MUISCA A UNA INTERPRETACIÓN CRISTIANA
…ingresó desde el Sol a Baqué…
Para los Muiscas y otros pueblos precolombinos asentados entre México y Perú, recibieron influencia cultural de Aztecas y Mayas, por lo cual la imagen del dios creador para los Muiscas es representado también mediante la figura de la serpiente, como representación al dios creador. En Centroamérica también aparece la figura de la serpiente emplumada con un doble significado serpiente, como tierra y materia; la pluma, como energía divina y cósmica. Esta precisión a fin de no distorsionar el ejercicio de interpretación en el que la serpiente representa en la tradición judeocristiana no la imagen de Dios, sino la traición y sagacidad, según la interpretación de los habitantes y pueblos del desierto en el Medio Oriente.
El Dios cristiano, el Padre de los Cielos, se encarna en la historia humana, en la persona de Jesús para salvar al hombre. Ya desde el relato mítico judeocristiano de la creación del mundo, Dios está presente desde el comienzo de la historia del mundo, pues al ire creando el mundo ve que todo lo que va creando cada día está bien, bendiciendo lo creado, hasta llegar a la creación del ser humano a quien crea a su imagen como semejante suyo.
…debieron aprender a vivir en la realidad, aprendiendo a trabajar y servirse de la naturaleza (piedra, fuego, colectas de cosechas y caza)…
Al ser humano, creado a imagen como semejante de Dios (Gen 1,26; 2, 7.18.21-23), le fueron dispuestas las cosas para que les diera nombre, las organizara y las llevara a su perfección (Gn 1, 28-30; Gn 2,19-20).
El relato nos afirma que la divinidad Bachué y su esposo siguieron el camino por la planicie generando prole y educándola por todo lugar, dejando paz y armonía. No hay duda que esta narración es explícita comprensión del matrimonio en el que están las dos tareas fundamentales de generación de prole y educarlos en las costumbres y valores de la nueva familia, lo cual es reconocido por varias culturas, tanto en las asumen la monogamia como aquellas en las que se permite la poligamia para la realización de familias.
Encontramos para el caso católico, en la legislación del Derecho Canónico de 1982 una semejante comprensión del matrimonio en su libro IV sobre la Función de Santificar de la Iglesia. Es evidente la unidad de comprensión de esta tradición y costumbre con otras culturas como la Muisca, que distantes en el tiempo y en la geografía, se identifican con la visión conjunta de costumbres que han asumido los seres humanos en diversas culturas para su bienestar social y político en relación al matrimonio: Canon 1055, parágrafo 1: La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados.
[Chía, la Luna] instauró la oscuridad y el mal…
Goranchachá, profeta de Bochica instaura costumbres contrarias a las enseñadas por los primeros padres. Es evidente que hay un antagónico personaje contrario a la bondad de Dios y que en los relatos míticos representa el mal. En este caso no sólo la oscuridad que representa la Luna, sino quien con tiniebla y oscuridad ve su propia vida, caso del Zaque Goranchahá que busca venganza por uno de sus seguidores, con lo que no sólo busca la muerte de quien lo ofendió, sino que rompe las costumbres dejadas por los primeros padres. Esta es una relación directa con el sentido anterior del matrimonio en su tarea de educar con costumbres y valores propios a sus hijos.
Para el cristianismo, la maldad es expresión del egoísmo del ser humano, que ocasiona desventura a sus congéneres y a su entorno. El ser humano egoísta lleva, con este actuar contrario a lo aprendido, la misma muerte y hace contrario el proyecto de la vida dada por el Padre. Es precisamente el sentido de la Resurrección en la Vigilia Pascual en la que Cristo vence la muerte y manifiesta su victoria sobre ella para instarurar una nueva creación, un nuevo comienzo. Que podría ser para el creyente de hoy un cambio en sus hábitos en el cuidado de sí, de los demás y de lo otro que llamamos Naturaleza.
..llegó un dios benévolo y benefactor de los Muiscas, Bochica
Como decíamos, la divinidad se manifiesta de manera novedosa y bajo nuevas expresiones en la historia humana. En la tradición judeocristiana el mismo Dios que crea, redime, salva y guía (Padre, Hijo y Espíritu Santo) se deja ver en cada acontecimiento de la historia humana desde su creación.
Podríamos entender que la manera como los Muiscas vqn presentando sus dioses en estos relatos de creación del mundo, origen de la maldad y restablecimiento del bien, fueron presentados de manera análoga a como los cristianos interpertamos la acción de Dios cuando se revela: Es la misma divinidad, bajo diferentes figuras divinas y en diferentes momentos de su historia humana [Padre (Creador), Hijo (Redentor), Espíritu Santo (Guia)]. Estas figuras tienen en común la instauración del orden, la enseñanza de costumbres y tradiciones, así como de artes y oficios para dignificar la vida de las culturas, cuando el ser humano reconoce que se ha equivado con su "ingeniería".
Se interpreta también que así como Bochica, Jesús, el nuevo Moisés, afirma contundentemente que no viene a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento (Mt 5,17), expresado en las tradiciones que hicieron en el comienzo del pueblo de Israel, el pueblo de la promesa, el pueblo que Dios se escogió para ser ejemplo para otros pueblos de la humanidad. Hoy es tarea de los cristianos humanizar sus costumbres en pro de sí mismos como especie y en beneficio de su entorno en medio de la crisis ambiental. Reiteramos que este cambio de visión puede ser entendido como nuestro rito para actualizar la comprensión del mito del establecimiento del orden y de la atención al diseño original que Dios se ha propuesto con la humanidad y la Creación entera.
…el cultivo de una nueva semilla, el maíz con la que se organizaría nuevamente la sociedad…
La cultura del maíz es la expresión de que la vida gira en torno a las bondades de este grano. Esta semilla dada a un grupo humano que se fue descubriendo sus bondades para seres humanos y animales es un referente de comprensión, por ejemplo, para la ciencia que es el germen del conocimiento que debe emplearse para restablecer las situaciones que el mismo conocimiento humano mla empleado ha causado los daños que la humanidad padece.
El maíz en este relato es el nuevo origen de la vida. Si recordamos otros escritos como el poema Maya del Popol Vuh, el ser humano es hecho de dos especies de maíz (blanco y amarillo), y como resultado de varios intentos de la máxima divinidad en tener un interlocutor, alguien que lo reconociera y lo buscara en el mundo creado. El maíz es una semilla de nuevo comienzo luego del diluvio, con el se empieza a originar la vida y todas sus formas.
Para el cristianismo Jesús deja la nueva semilla: “un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros como yo los he amado” (Juan 15,12). Esta es la nueva semilla, la nueva alianza entre Dios y los seres humanos: el amor sin límites. Todo quien actúe como Jesús, será no solo semilla, sino fruto de vida para otros. Con ello se logra un nuevo modelo de sociedad, la sociedad humana alternativa en la que el ser humano logra y se le devuelve su dignidad, la de ser hijo de Dios.
[Bochica enseñó] …la definición de fechas para la siembra y la recolección Es claro que un maestro no sólo enseña el qué, sino el cómo y el cuándo.
Jesús enseña con su testimonio de vida la entrega total y la manera de actuar de Dios en favor de los más desposeídos y no reconocidos y como dice San Pablo a tiempo y a destiempo.
Jesús es quien enseña el rito de la CONMEMORACIÓN, que actualizamos en cada celebración de la EUCARISTÍA y con especial énfasis haciendo el memorial de la última cena (Mateo 26, 26-29 y paralelos), que recordará nuevamente Pablo cuando reprende a los Corintios por hacer reuniones que no son memorial, sino reuniones de disputas y en las que cada uno come lo que lleva avergonzando a los hermanos que poco tienen (1Cor 11, 17-33):
“Porque recibí del Señor lo que les he transmitido: que el Señor Jesús la noche en que fue entregado, tomó pan y después de dar gracias lo partió y dijo: ‘Este es mi cuerpo que se entrega por Ustedes: hagan esto en memoria mía’” (1Cor 11, 23).
La conmemoración hoy es la solidaridad con quienes padecen el malestar de la Naturaleza, el cambio de actitudes hacia los demás, un nuevo comienzo de lo que ya venimos haciendo para orientarlo hacia la finalidad de la ingeniería divina que se descubre día a día con el desarrollo de las ciencias.
[Bochica] increpó a Chía por el mal que había ocasionado, dejándola como astro para la noche.
Jesús increpó más de una ocasión al mal que habitaba en medio del pueblo de Dios. No hubo ocasión en la que como maestro corrigiera acerca de las erradas interpretaciones de la Ley y los profetas a los fariseos, o que mostrara la misericordia en tantos milagros de sanación y liberación, expulsando demonios y corrigiendo el camino de quienes curaba y de quienes debieron ayudar a sanar a sus propios enfermos (Cfr. Endemoniado de Gerasa Lc 8, 26-39, en donde la sanación está no solamente en la curación de Jesús, sino en la acogida que haga la comunidad que rechazó a aquel joven llevándolo a vivir en los cementerios, por ello Jesús no le concede seguirlo v.39).
Jesús ha dejado la esperanza de vencer la noche, la oscuridad, la muerte por obra del Padre que lo ha resucitado. Esa es la esperanza cristiana: que ante la muerte Dios es más fuerte, que ante el dolor hay regocijo, ante la enfermedad está el sentido de la sanación, a veces física, pero sobre todo desde el interior, donde el ser humano se encuentra con Dios y descubre el sentido de su vida y destino.
En la noche de la vigilia Pascual (Sábado Santo) se resalta en el pregón la esperanza de la nueva creación, en la que la vida vence sobre la muerte. Aquí algunos fragmentos de ese Pregón de la Vida:
Alégrense, por fin, los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías del cielo, y por la victoria de rey tan poderoso, que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón, a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y ha borrado con su sangre inmaculada la condena del antiguo pecado.
Esta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye a la gracia y los agrega a los santos.
Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo!
Tomado de http://carlosaedo.wordpress.com/2009/04/
Ser discípulos misioneros de Jesucristo para que en El, nuestros pueblos tengan vida es uno de los rasgos característicos de quien asume plenamente su compromiso cristiano en el seno de la Iglesia Católica.
La “vida” se convierte así, en el núcleo y horizonte del quehacer cristiano en el mundo de hoy. Pero, ¿qué tipo de vida? La comunidad del evangelista Juan lo deja muy claro: no se trata simplemente de un acto de supervivencia sino de una vida plena, desbordante, perdurable que va más allá de la necesidad. Por eso Jesús, se presenta como el Buen Pastor, que a diferencia de los ladrones, afirma: “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10) y lo ratifica donando su propia existencia.
De ahí que, al celebrar la vida, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, no podamos ser indiferentes ante la cruda realidad de muerte prematura que enluta la cotidianidad. La expresión “muerte prematura”, remite a la gran sensibilidad de los primeros evangelizadores del Continente, quienes contrastaban que las condiciones infrahumanas de los nativos y africanos no iban de la mano con el Plan de Salvación revelado por Dios. En tal sentido, morir prematuramente era consecuencia de las estructuras de injusticia, codicia y egoísmo que impedían disfrutar de la vida abundante ofrecida por Jesús.
Pero, ¿Qué es lo que está ocasionando “muerte prematura” en nuestra época? Las noticias nos hablan de la cruenta lucha entre bandas criminales, grupos armados fuera de la ley, pugna por territorios y apropiación de los bienes de la naturaleza, maltrato infantil, discriminación por sexo, credo, ideología, raza; abortos, eutanasias, en fin, múltiples comportamientos humanos en una franca oposición al querer del Dios de la Vida (Jn 14,6; Jn 6, 35; Dt 30, 16).
Tomado de http://misgraficascristianas.blogspot.com/2009/04/tag-dios-de-la-creacion.html
Sin embargo, hay una situación “nueva” dentro del contexto de la historia de nuestra civilización que está interpelando nuestra fe. Se trata de la llamada “crisis ecológica” que se evidencia en el cambio climático, el daño en la capa de ozono, la destrucción de la biodiversidad, la contaminación de agua, aire, suelo. Es un auténtico “signo de los tiempos” que desde los años sesenta del siglo pasado, ha venido configurando una nueva conciencia planetaria y un cambio de paradigma respecto al papel del ser humano en el universo.
Para las comunidades católicas, poco a poco, va quedando en claro que defender la vida es una de sus tareas prioritarias. Por esta razón, se ha venido estableciendo un diálogo entre la Doctrina Social de la Iglesia, enfoques filosóficos como por ejemplo, la Bioética, o aportes teológicos contextuales, como el de la Ecoteología, que convergen en la responsabilidad humana en el cuidado de la vida y la recuperación del sentido sagrado de la naturaleza.
Dentro de las claridades que se han ido logrando, está la certeza de fe que lleva a considerar la naturaleza como Creación de Dios, no un mero recurso natural para ser explotado ni objeto para ser despedazado con el pretexto del avance del conocimiento. Asumir lo que existe como “Creación” lleva a restaurar la relación con el Creador y por tanto, a optar por su proyecto de redención. Un buen ejemplo de esta lucidez teológica lo encontramos en los mensajes para la Jornada Mundial por la Paz de 1990, “Paz con Dios Creador, Paz con toda la Creación” de S.S. Juan Pablo II y de 2010, “Si quieres la paz, cuida la Creación” de S.S. Benedicto XVI. La crisis ecológica, no es sólo un asunto técnico, de especialistas en biología, economía o política, es un asunto ético y moral, profundamente relacionado con los valores y sentidos más hondos del ser humano.
Al recuperar la relación Creación – Creador, las personas nos reconocemos con creaturas, retornamos a la sabiduría que el Génesis propone en la interacción entre “Adán” (humano) y “Adamah” (tierra). En este contexto, la humildad se convierte en una actitud que nos reconcilia con el “humus” y con el Señor del “humus”, de los mares, los cielos y las montañas (cf. Dt 10, 14; Sal 148)
Ya no se comprende al ser humano aislado del mundo sino que se gesta una antropología que reconoce la interdependencia con los ecosistemas, la flora, la fauna, es decir, con todo lo creado por la acción amorosa de Dios. Lo que sucede al Planeta Tierra afecta profundamente a la humanidad y difícilmente se puede visualizar un futuro para el Planeta al margen de lo que acontezca con los seres humanos. Lo que existe, co-existe y por eso, los discípulos misioneros del Evangelio debemos proteger la vida en su integridad, aprendiendo a comprenderla en su complejidad y dinamismo, y descubriendo en ella, la huella sacramental del Creador.
Así, “lo ecológico” no es sólo una cuestión asumida por moda o de manera superficial. Tampoco es un dilema irreconciliable entre el bienestar de los seres humanos o la conservación de la naturaleza. Se trata de un asunto muy profundo, que estremece las bases de la cultura y apuesta por una Civilización del Amor en la que la vida sea abundante para todos y para todo.
Es, en este marco, que debe comprenderse el lineamiento de la Conferencia de Aparecida cuando propone la búsqueda de un “desarrollo alternativo, integral y solidario” (DA 474). Es decir, superar la idea obsoleta que el crecimiento económico es única garantía de desarrollo para repensar los procesos vitales en la lógica de la sustentabilidad, evitando el consumismo, aprendiendo de la austeridad, procurando vivir “mejor” con “menos” y retomar asì, la búsqueda de un buen vivir (“Sumak Kawsay” es el término que utilizan los pueblos andinos para describir tal alternativa).
Tomado de http://www.minedu.gob.bo/utlsaa2010/desarrollo_sostenible/el_buen_vivir_en%20_ecuador_y_bolivia.html
Pero, comprender esto no es cosa fácil ni de resultados inmediatos. Es un proyecto a largo plazo que urge empezar desde ya. Es un rasgo de la misión cristiana que compromete la totalidad de la vida. El martirio de Chico Mendes o de la Hna. Dorothy Stang en la amazonía brasileña son un referente, como el profetismo ecológico de Monseñor Barreto, debatiendo las amenazas de la minería en el Perù, o las recientes denuncias de los obispos del Pacífico colombiano respecto al valor del territorio, o las experiencias eclesiales en torno a las cuencas del Río Columbia y el Río San Francisco, en Estados Unidos y Brasil, respectivamente.
Tomado de http://www.greenpeace.org/usa/en/multimedia/photos/chico-mendes-and-dorothy-stang/
De una u otra manera, entender que la Creación también está crucificada por la maldad, es un paso para procurar su Pascua y lograr que todo tenga a Cristo por cabeza (Ef 1, 10; Col 1, 15-20; Fil 2, 5-11).
Por tanto, el esfuerzo por cuidar vida en abundancia que El nos ofrece, es un camino válido de santificación porque en la medida que un(a) discípulo(a) misionero(a) ayuda a restaurar el tejido social, construyendo lazos de comunidad en donde nos amemos los unos a los otros como Jesucristo nos ama, en armonía con la Creación, podremos nutrir la propuesta de comunión universal a la cual hemos sido convocados.
Ahora que en el país se debate la conveniencia o inconveniencia de cambiar el agua de los páramos por el oro que subyace en su subsuelo o que las fuentes hídricas disminuyen en cantidad y calidad por causa de la desforestación o la contaminación, sería bueno motivar a una reflexión ecoteológica en la Vigilia Pascual, no sólo sobre el bello sentido ritual del agua, sino las profundas implicaciones morales que conlleva su protección desde una perspectiva de fe cristiana.
Esta tarea no se agota en esta Semana Santa, es una misión permanente, para restaurar la comunión, luchando contra las causas de la muerte prematura y procurando que la vida en abundancia resplandezca en cada lugar de la Creación.
Tomado de http://estaesnuestracasa.blogspot.com/2010_05_01_archive.html
(*) Una síntesis de este texto ha sido publicada por el Periódico "El Catolicismo" Edicion N° 3538 de abril 2011 (Pag 11) http://www.elcatolicismo.com.co/?idcategoria=17412