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domingo, junio 05, 2011

MINERIA A MENTE ABIERTA

Una reflexión ecoteológica como aporte a la celebración del 5 de junio, Día Mundial del Ambiente que en este año coincide con el Día de la Ascensión del Señor pues reconocer a Jesús como Cristo, el Ungido, el Salvador; como el Dios mismo en persona, sugiere dignificar la materia, el universo, la Creación en virtud de su Encarnación. Que el esfuerzo por tejer koinonía cósmica, sea primicia del Espíritu Santo que crea, re- crea, salva re-creando, nos concede la paz y disipa los temores para proclamar por todo el mundo la Buena Noticia del Reino de Dios, el Amor sin medida: nuestra única salida.

EN BUSCA DEL TESORO:
turno para las Iglesias…


Por: ALIRIO CACERES AGUIRRE
Diácono Permanente
acaceres@javeriana.edu.co

A mediados de mayo, se realizó un Encuentro de Experiencias de Acción Colectiva desplegadas respecto a la exploración y explotación de la naturaleza a través de los llamados Megaproyectos Mineros[1]. Esta iniciativa fue liderada por la Pontificia Universidad Javeriana, con el respaldo de varios proyectos, redes y organizaciones dedicadas a la reflexión y acción en torno a los impactos y transformaciones de la minería en los diferentes ecosistemas y asentamientos humanos del país.

Encuentro Acción Colectiva y Megaproyectos Mineros


Voceros de comunidades del Cauca, Chocó, Santander, Guajira, Tolima, Bogotá, entre otros, fueron  relatando las situaciones que han afrontado con la llegada de las grandes empresas mineras a su territorio. En general, se observaron tres tendencias: la oposición radical a cualquier iniciativa de explotación, la negociación a cambio de bienes y servicios, y el sometimiento a las nuevas políticas  económicas. En cada una de estas posturas, interactúan  aspectos socio-culturales como por ejemplo cosmovisiones y sentidos sagrados de la naturaleza; aspectos éticos referidos a la preocupación por la sustentabilidad  y la validez de los métodos utilizados para conseguir los fines, y aspectos legales fundamentados en los derechos consagrados en la Constitución Nacional de 1991 y el Derecho Internacional Humanitario.



Sobre este último punto, el Encuentro suministró abundante orientación puesto que ante el anuncio (a veces oficial, otras veces de “facto”) que el subsuelo será objeto de estudio preliminar o de explotación, las comunidades reaccionan buscando defensa de su integridad y del entorno biofísico en el cual habitan.  Dado que hay una directa correlación entre los sitios de mayor riqueza y la presencia de comunidades ancestrales, el conflicto de fondo se plantea desde una abismal diferencia entre el significado, valor y uso de la naturaleza, ya que lo que para algunos es un sujeto (Madre Tierra) para otros es un objeto (“Recursos Naturales”). En ese contexto, el Derecho Ambiental se suma a otra serie de instrumentos que tienen las comunidades para hacer oír su parecer. En el Encuentro se socializaron acciones inspiradas en la No-violencia activa, uso de las redes sociales y piezas publicitarias para sensibilizar a la población sobre el conflicto que ha ocasionado asesinatos, intimidación, desplazamiento, apropiación indebida de títulos de propiedad, deforestación, contaminación, es decir escandalosos atropellos a la dignidad humana y de la naturaleza.



Otro de los análisis tiene que ver con los principios y grados  de negociación. Para algunos, es inadmisible la explotación minera por ser una manera equívoca e insostenible de “desarrollo”. A las voces provenientes de las culturas indígenas, se suman cifras desde la economía ambiental que desenmascaran la falacia de la llamada “locomotora minera”. Para otros, en cambio, hay que reconocer los avances de las empresas a nivel de responsabilidad social y ambiental, hacer valer los D.D.H.H, confiar en los adelantos tecnológicos y los mecanismos legales, y obtener beneficios representados en programas para generar empleo o comercializar productos, mejorar la calidad de la educación, salud o vivienda, en contraprestación de la explotación minera. Una tercera postura, cede ante la presión del modelo occidental y termina aceptando, sin más, el avasallante ritmo de la obtención de capital a costa de la biodiversidad de la naturaleza y  las tradiciones étnico- culturales.


A este debate, se agrega el escandaloso contexto de corrupción del país que tiene un nuevo episodio en la llamada “piñata” de otorgamiento ilegal de títulos mineros y las exigencias internacionales para que las grandes empresas sean transparentes en los informes contables con el fin de evitar que los dineros de las regalías sean desviados y las zonas más ricas en bienes naturales sean, a la vez, las más empobrecidas.

Pero, el problema no es sólo si se explota de manera inadecuada la naturaleza, sino si lo hacen las grandes empresas o los pequeños mineros. Así, por ejemplo, en algunas zonas, las  comunidades se polarizan por esta razón. Pero, sea que los yacimientos sean explotados de manera autónoma y artesanal por los nativos de lugar, o sean contratados como obreros por la gran empresa, el conflicto de fondo se mantiene, al convertir la naturaleza en capital pues se supone que ese es el motor del progreso.

 

Por supuesto, el dilema ético es de inmensas proporciones. Lo que está en juego es la vida misma. De ahí que sea necesario preguntarse sobre el papel que están jugando las instituciones que han contribuido  a nutrir la reserva espiritual de la humanidad durante siglos. Si este debate no se agota en instancias del gobierno ni estructuras estatales, si ya son muchos los movimientos ciudadanos, actores  académicos, gremios, ONGs, quienes se han pronunciado al respecto. ¿Dónde están las tradiciones religiosas con su perspectiva sobre la vida? Y en concreto, ¿Cuál ha sido el papel del cristianismo, tanto católico como protestante, mientras todo esto acontece (cf. Lc 24, 18)? ¿Cuál es la posición de la Iglesia en este debate?

Para responder la pregunta, hay aclarar qué se entiende por cristianismo y qué comprendemos por iglesia. Esto es necesario debido a que la mayoría de los medios de comunicación, reducen la Iglesia a las instancias de la Jerarquía eclesiástica, por lo que la pregunta podría circunscribirse a los pronunciamientos oficiales de los ministros ordenados frente al dilema que afecta a la población y atenta contra la obra del Creador. Pero en un sentido amplio, alguien podría afirmar que en estos movimientos ciudadanos que lideran acciones colectivas, hay laicos comprometidos, personas que beben del Evangelio de Jesús, la valentía para defender la vida en abundancia que el Señor ofrece (Jn 10,10) incluso con el riesgo de ofrendar su vida misma.

Sea cual fuere la comprensión de Iglesia, el interrogante va dirigido a rescatar la dimensión ecológica del cristianismo. Si a la pregunta ¿Qué está pasando con los mega-proyectos mineros? se adiciona ¿Por qué pasa lo que pasa? es necesario también cuestionar ¿Dónde está Dios mientras pasa lo que pasa? ¿Dónde está el Creador mientras su Creación es arrasada y sus creaturas son asesinadas?  En esta óptica, la reflexión teológica sobre la cuestión ecológica será inspiradora de criterios de acción y fuente de discernimiento de valores que conduzcan a la sociedad a un buen vivir, a descubrir el verdadero tesoro.

De este modo, la pregunta ¿Dónde estás tú mientras pasa lo que pasa? puede tener referentes de respuesta en la Revelación del Dios del Amor a través de la Sagrada Escritura, el Magisterio y los aportes de la Teología contextual. Se intuye que no es un camino fácil pero si muy urgente, por lo que una sana  ecoteología tiene que derivar en directrices para actuar y transformar el mundo según el querer del Dios. El ¿Qué debemos hacer frente a esto que está pasando? ¿Cuál es el aporte concreto de una persona cristiana frente al conflicto con los megaproyectos mineros? invita a conocer más de fondo la realidad del problema y a la creativa toma de decisiones para ser coherentes con el Evangelio, pues por lo escuchado en el Encuentro de Mayo, los cristianos estamos llegando tarde a la cita, o fallamos por prejuzgar las acciones políticas de quienes pretenden defender los intereses de las víctimas o simplemente adoptamos un silencio cómplice o una indiferencia asesina, mientras otros lanzan los dados de la muerte.

Ahora que nos toca el turno, es imprescindible rescatar no sólo la certeza bíblica de la Creación o la promesa cristológica del final de los tiempos, sino la actitud profética de quienes comprenden que denunciar la injusticia ya es un paso para hacer vida  la premisa “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados Hijos de Dios” (Mt. 5,1-16)

Tomado de 


domingo, noviembre 21, 2010

NAVIDAD: época de consumismo y despilfarro

Una reflexión desde la perspectiva ecopedagógica


Por: WILMAR ROLANDO OLAYA
Ingeniero Agrónomo
Joven investigador -Innovador COLCIENCIAS

La pascua de Navidad se aproxima, los ánimos se exaltan en los corazones de los niños ad portas de sus vacaciones, y los bolsillos de sus padres se deprimen. Es una mezcla de sentimientos, donde emociones encontradas de júbilo y preocupación se entretejen, pues con las fiestas vienen las celebraciones, con éstas las reuniones, la cena, los regalos, y como medio para alcanzar el apogeo de la festividad, encontramos al dinero catalizando toda ésta reacción en cadena.

Los partidores están listos, la competencia empieza. Con el banderazo de Halloween, pelucas, uñas postizas, disfraces, mascaras, antifaces, dulces y toneladas de maquillaje, le dan la bienvenida a una temporada en la que comprar, comprar y comprar (por que hasta este límite hemos llegado….políticamente, para afianzar un concepto, hay que repetirlo….ojala unas tres veces para así ganar adeptos) se convierte en una consigna: no importa si solo lo utiliza un rato, en una fiesta, quizás en la oficina……el mercado os lo exige y demanda, a riesgo de quedar en el ridículo o en el papel del aburrido y tacaño del grupo. Pasado octubre, la carrera se enfila por la Navidad, así que no hay que escatimar ni en esfuerzos ni en gastos. Ropa, juguetes, electrodomésticos, servicios, comida, licor……no importa la categoría…comprarlo es la meta. Es necesario para que tengas una feliz navidad, se podría entender. Es que, al parecer, quien más compra, es más feliz, y la relación de regalos bajo el árbol de navidad, es directamente proporcional a la felicidad que se le puede dar a la familia. Pasado el 24 de diciembre, queda el fin de año. Los regalos van a la mesa, más que a cualquier otro sitio en la casa. Una buena cena, un agradecimiento por el año, que con sus alegrías y tristezas, va dejando enseñanzas y abriéndonos nuevas expectativas respecto al año venidero. Pero ¿y a donde se va el año?, ¿acaso se va con la basura de las fiestas?….¿es decir… a la caneca? Pues parece que ese es su triste destino….¡otro año echado a la caneca!. 12 meses invertidos mayoritariamente en conseguir el suficiente dinero que nos asegure un goce pleno de las festividades de fin de año, que se traduce en un cerro de basura emergiendo espontáneamente en el relleno sanitario más cercano.


Por todo este previo, es indispensable que recapacitemos en el hecho de la excesiva importancia que damos al concepto de dinero, producción y consumo que se revitaliza en las mentes durante estas épocas, haciendo necesario que demos vuelta y reconsideremos el sentido de la temporada, fijándonos en los pequeños detalles que definen el sentido de la natividad de Cristo. Por eso, tal vez el ejemplo más claro, y que resume el verdadero sentido de las festividades, la sencillez de su concepto y las verdadera intrascendencia del papel consumista para estas fechas, se resume en la infinita inocencia de un niño; ese, que sin mucho reparo del costo, de la utilidad, de la novedad de su juguete de navidad, siempre terminará más interesado y jugando felizmente con la caja en la que venia el regalo.

Con el fin de no solo presentar problemáticas latentes en nuestra comunidad, sino también aportar algunas posibles soluciones, se presenta una adaptación de un decálogo diseñado por un “bloggista” (1) español con motivo de las festividades de navidad y fin de año en 2009. Son algunos sencillos gestos con los cuales podemos hacer de nuestras celebraciones, eventos más amigables con el medio ambiente y con nuestro entorno familiar, guardando una sana y equilibrada comunión con el sentido de las fiestas:

-1-

Para el árbol de Navidad, adquiere uno natural que después puedes replantar.

-2-

Evita las postales y tarjetas navideñas en papel. Con las nuevas tecnologías, hoy en día podemos hacer hermosas piezas de felicitación para enviar a través del correo electrónico.

-3-

Haz un uso consciente del alumbrado navideño; enciende las luces sólo cuando haya gente que pueda disfrutar de ellas; utiliza bombillas de bajo consumo; y por supuesto no renueves año tras año el alumbrado: reutilízalo hasta agotar su vida útil.

-4-

Regala productos sostenibles, reciclados o que generen pocos residuos. Los regalos no tienen que ser materiales, puedes regalar algún detalle que sólo disponga de tiempo y creatividad; y por favor, reduce al máximo las envolturas y empaques, los que puedes reciclar al final.

-5-

Evita los desplazamientos innecesarios en coche: utiliza medios alternos de transporte.

-6-

No dejes para última hora tus compras navideñas. Además de ahorrarte dinero contribuirás al medio ambiente: aprovecha la oportunidad para comprar los regalos para no tener que volver otro día por ellos. Así evitarás la congestión vehicular y las aglomeraciones de personas, por ejemplo.

-7-

Evita utilizar vasos y platos de plástico o servilletas de papel, disminuyendo la cantidad de basura de estas épocas; con este pequeño esfuerzo contribuirás al medio ambiente.

-8-

Para las comidas utiliza productos ecológicos. Prioriza siempre los productos locales, de esa forma evitas la emisión de CO2 que provoca el transporte. No compres productos precocinados, ya que generalmente son poco saludables y por su condición demandan empaques poco sostenibles.

-9-

No utilices fuegos artificiales (pólvora), pues generan residuos y contaminación acústica. Celebración no tiene porque ser igual a ruido. Además, su manipulación por personas inexpertas constituye un peligro

-10-

Intenta generar pocos residuos y sobre todo sepáralos y deposítalos en el contenedor correspondiente.

Y como a los colombianos nos gustan los adicionales o “ñapas”…

-11-

Evita caer en el consumismo. No compres aquello que en verdad no necesitas y que generalmente, solo compras por moda, y cuyo sentido banal, disiente del verdadero sentido de las fiestas de pascua, una reconciliación con la sencillez de nuestra vida, milagro que se renueva con la encarnación de Cristo en cuerpo y sangre.

(1)  http://elpensamientosostenible.com/2010/01/05/decalogo-del-consumo-sostenible-en-navidad/