domingo, noviembre 03, 2013

PAGINAS NEO-BIBLICAS





En el proceso de discernimiento cristiano de los dilemas éticos generados por el modelo extractivista, especialmente por los megaproyectos minero-energéticos, nos hemos dado cuenta de lo importante de redescubrir en la Sagrada Escritura, algunas claves para abordar responsablemente el cuidado de la Creación.

En meses pasados, una compañía minera organizó un evento en una Iglesia Evangélica para utilizar citas bíblicas en función de justificar la explotación del Páramo de Santurbán como un querer de Dios. 

http://www.elespectador.com/noticias/economia/articulo-424937-el-dia-dios-respaldo-mineria-colombia

http://thebluepassport.com/2013/08/la-fe-mueve-mas-que-montanas/

En respuesta, algunos integrantes del Equipo de Investigación ECOTEOLOGIA, publicamos una reflexión en la Revista Vida Nueva Colombia (Ed N° 80) sobre la importancia de la Hermenéutica Bíblica. Años atrás ya se advertía la gravedad del conflicto http://www.vidanueva.co/blog/2011/04/23/45999/

Pero la inquietud sigue...Por eso, hoy compartimos uno de los textos de nuestro compañero ALIRIO CACERES AGUIRRE, un Diácono Permanente dedicado a establecer puentes entre la Ingeniería Química y la Teología, mediante la reflexión ecoteológica.  Es una página que se  inscribe en una iniciativa que hace varios años inició el sacerdote claretiano JOSE MARIA VIGIL a través de la Agenda Latinoamericana Mundiahttp://www.servicioskoinonia.org/neobiblicas/

Que sea ésta una invitación para volver a la Biblia, leerla comunitariamente en clave ecológica para después expresar con un lenguaje actual su mensaje.

               
LA SINERGIA DEL ESPIRITU:
Relectura ecoteológica de la profecía sobre “Los Huesos Secos” 
(Ez  37, 1-14)


El Señor posó su Espíritu en quienes están caminando por el mundo, descubriendo los huesos esparcidos de los árboles caídos, los ríos nauseabundos, los montes profanados, las sonrisas mutiladas y los cielos con smog y sin estrellas. Los huesos de la Madre Tierra,  indicio de la vida que fue y de su  muerte prematura. En este panorama, la voz del Señor insiste en preguntar: “¿Crees tú que estos huesos pueden volver a tener vida?” Aun hay quienes respondemos: “Señor, sólo tú lo sabes”

Y el Señor nos pidió que lleváramos su mensaje a  los huesos de la Tierra, su Creación y les prometió hacer entrar en ellos, el aliento de la vida para que revivan de una vez para siempre. Los muñones de los árboles recubiertos de hojas cuidadosamente auditadas y certificadas. Los ríos hermosamente canalizados y represados para generar energía “limpia”. Las cicatrices de las montañas protegidas con minas clausuradas, pozos petroleros saciados de codicia y todos los documentos en regla ante la Ley, las Corporaciones y el Estado.  Las cruces relucientes sobre el campo santo de las hambrunas, las masacres y el desplazamiento forzado. El cielo iluminado con satélites espías y los rayos del sol enfurecido.

Entonces siguiendo la indicación del Señor intentamos reforestar donde otrora hubo bosques, descontaminamos al agua que ahora corre entre canales sin encanto, restauramos paisajes con jardines artificiales tan ordenados como coloridos, hicimos monumentos a los desaparecidos e reinventamos el cielo con poderosos reflectores de neón y candilejas. Incluso organizamos una especie de nueva arca de la alianza en la que se pueden apreciar por unos pocos billetes, las especies extinguidas y las fotos del antaño.

Mientras dictaminábamos el querer de Dios sobre esta Tierra e intentamos restaurar lo que con su Espíritu había creado, los huesos se fueron juntando nuevamente y tuvimos paisajes verdes, florecillas sin olor y naturaleza sin humanos. Todo era bello y bien planificado, pero no tenían el aliento de vida.

Entonces el Señor convocó al aliento de vida y llegó la sabiduría de los cuatro puntos cardinales. Los árboles y las aguas, los paisajes y las culturas, la memoria de los mártires y el horizonte que presencia el beso de los cielos  con los mares, abrazaron el aliento sabio de la vida y revivieron para convivir con la austeridad, la humildad, la comunión y la hermosura.

Entonces el Señor siguió diciendo: “Ustedes que son mi Creación, sangre de mi sangre y huesos de mis huesos”. Tal vez ante la desolación ambiental y la crisis ecológica, algunos piensen: “No hay esperanza, estamos perdidos”. Pues, es la hora de profetizar diciendo que hacemos parte de un ecosistema y todo ser es una hebra del complejo tejido de la vida. El todo es mucho más que la suma de las partes, y tal sinergia indica que hay que recuperar el valor sagrado de la materia. No bastan las alternativas “verdes” si no hay arco iris de alianza multicolor.  Cuando entiendan que la ecología no es una moda ni un adorno sino la red que relaciona lo que existe, coexiste y por fuerza del amor, insiste, subsiste y persiste en religar al Creador con sus creaturas, entonces reconocerán lo que he dicho y hecho, en la constelación que habita sus corazones, en los cascadas que irrigan sus cuerpos, en el aire que circula desde la plantas de sus pies y las palmas de sus manos: que yo, el Señor del Buen Vivir, en gratuidad desbordante y plenitud eterna,  adoro la justicia, bendigo la paz y cultivo la armonía sustentable a partir de la defensa de lo más frágil y vulnerable. Yo,  el Creador. Ustedes, Creación creadora. Nosotros, proyecto cósmico de amor encarnado – oráculo del Señor-.



ALIRIO CACERES AGUIRRE
Bogotá D.C. (Colombia)
oikos19@gmail.com
@DiaconoOikos



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